viernes, 20 septiembre 2019
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La Tierra: un imán gigante 

La Tierra se comporta como un imán, creando un campo magnético con dos polos situados cerca de los polos geográficos. Las líneas de fuerzas generadas desde su interior interactúan con la actividad solar y del medio interplanetario. Un equilibrio magnético entre el centro de la Tierra y las energías provenientes del Sol, protege a los sistemas biológicos de estas partículas solares, cargadas de electricidad, posibilitando la vida en el Planeta. El Servicio Meteorológico Nacional explicó de qué se trata y cómo realizan las mediciones del campo geomagnético.

En la base antártica Orcadas, un observador del SMN monitorea y registra los diferentes componentes del campo magnético para proporcionar valores del mismo en un lugar y momento determinados. En Orcadas, a 200 metros del pabellón principal donde científicos, observadores y pronosticadores comen y duermen, se ubican las dos “casitas de geo”, como los lugartenientes le llaman a las instalaciones que resguardan el instrumental de mediciones de geomagnetismo.

Medir el campo geomagnético es fundamental para la vida biológica en la tierra y tiene múltiples aplicaciones cruciales para la sociedad y el modo de vida. Con dirección hacia el norte y en función del polo magnético, migran las aves. En este sentido, el campo magnético protege a los seres biológicos de las partículas del sol y de las tormentas solares como el desprendimiento de masa coronal.

Perturbaciones en este campo pueden interrumpir las telecomunicaciones, los GPS, perjudicar el vuelo de un avión o hacer colapsar un tendido eléctrico debido a que por ejemplo, una tormenta solar genera tantas partículas de energía, que el flujo de información podría colapsar, dejándonos sin luz. Sin ir más lejos, el funcionamiento mismo de las brújulas depende del campo magnético, éstas apuntan hacia el norte en función del polo magnético, como un punto de referencia fundamental, sin el cual la navegación de antaño hubiera sido inimaginable.

Si se tuviera que ubicar geográficamente el campo magnético en relación con un lugar conocido por todos, se podría decir que se encuentra cerca de los polos, norte y sur, normalmente llamados norte y sur magnético. Los polos son los mejores lugares para realizar mediciones de geomagnetismo porque son los lugares donde hay menos actividad antrópica, es decir menos interferencia, y donde se registran los valores más altos de este campo magnético.

En el hemisferio sur existe, a su vez,  la llamada “anomalía del atlántico sur”, un debilitamiento del campo magnético. Por ello también se torna fundamental medir en esta zona.

Argentina tiene dos de los pocos observatorios de geomagnetismo existentes en este  hemisferio, uno ubicado en Pilar, Córdoba, y otro en Orcadas, Antártida, ambos pertenecientes al Servicio Meteorológico Nacional.