La novena víctima

El cuerpo de una novena víctima fue encontrado ayer en los restos de la casa donde la Nochebuena del 24 de diciembre -mientras se celebraba una fiesta con 25 invitados- Bruce Pardo, de 45 años, tocó a la puerta disfrazado de Papá Noel, disparó con un arma, luego lanzó un artefacto incendiario y poco después se suicidó, dijo la policía del condado de Los Angeles.
La urbanización de Covina, clase media trabajadora, seguía el viernes conmocionada al saber que Pardo se vistió de Papá Noel, fue a la casa de sus ex suegros y apenas le abrieron la puerta empezó a disparar.
Pardo había pasado recientemente por un amargo proceso de divorcio, y su ex esposa -con quien estuvo casado dos años- fue una de las víctimas, indicaron fuentes policiales que aún no tienen elementos clave para determinar la razón que lo llevó a abrir fuego contra toda una familia en la cena de Nochebuena.
Se trataba de un ingeniero aeroespacial desempleado sin prontuario criminal ni historial de violencia en su vida personal, dijo la policía. Los amigos de la iglesia católica a la que acudía regularmente expresaron su impresión.
“Era el tipo más buena gente”, dijo Jan Detanna, que trabajaba con él como asistente de los sacerdotes en la iglesia Holy Redeemer de este suburbio.
Una niña de ocho años que abrió la puerta recibió un disparo en la cara por parte de Pardo disfrazado de Papá Noel. Luego el hombre entró y abrió fuego. (NA)