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«Les pido que dejen de usar las armas»

LA POLICIA BOLIVIANA CONTINUA LA REPRESION A LOS SIMPATIZANTES DE EVO MORALES

«Le pido a la Policía y las Fuerzas Armadas que dejen de usar las armas contra el pueblo boliviano; no entren al juego de la derecha, que es violencia, violencia y violencia», subrayó Evo Morales desde el Museo de la Ciudad de México.
Morales se refirió también a la reciente autoproclamación de la senadora Jeanine Añez. Por un lado, indicó que su verdadero cargo es el de segunda vicepresidenta del Senado. «Pueden inventar cualquier figura política pero no respetaron la Constitución», advirtió.
Mientras el ex mandatario daba su mensaje, un día después de su llegada a México como refugiado político, en la Asamblea de El Alto anunció una nueva marcha a la Paz para reclamar la vuelta del orden constitucional. «Valoro el levantamiento del pueblo alteño por la democracia», enfatizó Morales.
El ex presidente promovió un acuerdo «que involucre a todos los sectores» del país para salir de la crisis institucional. «Paren estas confrontaciones, vamos al diálogo nacional en base a la Constitución para acabar con la violencia, tenemos la obligación de pacificar», reforzó al asegurar que «las balas no paran las marchas, ni la rebelión ni la insurrección del pueblo».
En ese sentido, adelantó que estaría en condiciones de regresar a Bolivia en un futuro cercano para formar parte de esta mesa de negociación conjunta, que según dijo incluirá a «cívicos, políticos que perdieron las elecciones y movimientos sociales».
«Si mi pueblo lo pide, estamos dispuestos a volver para pacificar, pero es importante el diálogo nacional», manifestó y añadió: «vamos a volver tarde o temprano. Que mejor lo antes posible para pacificar Bolivia».

La OEA.
Morales se refirió nuevamente al rol de Estados Unidos y de la OEA en su cronología de la gesta del golpe. El ex mandatario recordó que fue él quien le dijo al organismo internacional que «no tenía ningún problema» en que auditaran el proceso electoral, luego que las urnas lo dieran ganador por diez puntos y la oposición denunciara fraude.
El problema ocurrió después, cuando la OEA cambió la decisión, acordada con la Cancillería boliviana, de publicar el informe el miércoles 16 de noviembre. «Sorpresivamente el domingo a la madrugada nos informan los técnicos de la OEA. personal de Luis Almagro, que lo iban a sacar ese mismo día de forma preliminar».
Según relató Morales, en ese momento intentó a advertir al organismo sobre el efecto que podría tener. Le dije al representante de Almagro que me quería comunicar para decirle que iban a llevar a una matanza en Bolivia», reveló el ex mandatario.
Para Morales no quedan dudas de que «la OEA decidió una actuación política y no técnica ni jurídica». «Ahora me doy cuenta, la OEA no está al servicio del pueblo latinoamericano ni de los movimiento sociales, sino del servicio del imperio norteamericano». «Habría que cambiarle el nombre, debería llamarse organización de Estados del Norte», amplió.

Sangre.
El ex presidente marcó un duro paralelismo entre el momento actual que está viviendo Bolivia y las dictaduras militares. Además, recordó todo su apoyo a las fuerzas armadas, a las que se equipó durante sus 13 años de gestión. «Nunca pensé que este equipamiento iba a ser usado contra el pueblo boliviano. Les pido a los comandantes oficiales, no se manchen con la sangre del pueblo», reclamó desde suelo mexicano.
En ese mismo sentido, lamentó la «falta de lealtad» que mostraron las fuerzas armadas. «No entiendo de verdad como mis ex comandantes de las fuerzas podían tener tanta deslealtad, mi gran delito para que tenga esta clase de problemas es ser indígena», evaluó luego.
Morales denunció que se está viviendo «como en tiempos de dictadura» porque «ahora hay tanques en la calle». «Para defender a grupos que estando en el poder económico , policía y fuerzas están metiendo bala al pueblo boliviano, por favor paren», rogó.

Movilización.
Miles de personas llegaron desde El Alto hasta la capital de Bolivia para repudiar la autoproclamación de la senadora Jeanine Añez como reemplazante del derrocado Evo Morales.
Embanderados en la whipala, el símbolo que representa a 36 etnias de los pueblos indígenas miles de ciudadanos salieron a las calles para rechazar que «el país sea gobernado por el racismo otra vez». Así, contradijeron la «vuelta a la normalidad» que proclamó Añez y que solo parece vivir Santa Cruz de la Sierra, bastión de los opositores al mandatario depuesto.
«Acá no somos evistas ni mesistas; hay gente que votó por Evo, otros no; eso no es lo importante, acá lo importante es que nos han discriminado mucho en el pasado, a los que ganamos el pan día a día, y no queremos tener otro gobierno racista», aseguró Celia Artiaga, un ama de casa de 52 años de El Alto, quien, confesó que no suele salir a marchar.
Por su parte, los diputados y senadores del Movimiento al Socialismo pidieron a las autoridades el cese de la represión. «Queremos que el país vuelva a la normalidad. Estamos aquí para trabajar por eso», dijeron en conferencia de prensa. Denunciaron que por la mañana hubo una balacera en Yapacaní y hay muertos, así como otros tres en la zona sur, cuatro en El Alto y uno en Montero.
Los maestros rurales hegemonizaron una de las principales columnas. «Mesa, cabrón, el pueblo está emputado», fue uno de los cánticos, destinado al ex presidente Carlos Mesa, quien compitió con Morales en los comicios del 20 de octubre.
Mientras el pedido de no discriminación y de reconocimiento de la identidad indígena era unánime, las posiciones políticas diferían un poco. Algunos exigían la renuncia inmediata de Áñez, otros la vuelta de Morales y otros aclaraban que si el congreso hubiese designado a una persona sin identidad partidaria en una sesión con quórum, El Alto no se hubiese levantado.
(Pagina12.com / Télam)

Protestas dejan diez muertos
La cifra de muertos en los conflictos en Bolivia tras las elecciones del pasado 20 de octubre subió a diez, ocho de ellos por «proyectil de arma de fuego», informó el miércoles la Fiscalía General del Estado. «El Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF) realizó la valoración forense de diez cuerpos a nivel nacional, cuatro son de Santa Cruz, tres de Cochabamba, dos de La Paz y uno de Potosí. Del total de casos, ocho perdieron la vida por proyectil de arma de fuego», dijo el director del IDIF Andrés Flores.

Añez cambió a la cúpula de las FF.AA.
La presidenta de Bolivia, Jeanine Áñez, removió ayer a la cúpula de las Fuerzas Armadas y tomó juramento a los nuevos jefes militares, en un acto que incluyó un crucifijo y dos cirios junto a la Constitución. Pese a que Bolivia es considerado como un Estado laico.
Áñez designó comandante en jefe de las Fuerzas Armadas al general del Ejército Carlos Orellana, quien sucedió a su polémico camarada de armas Williams Kaliman, quien el domingo pasado sugirió públicamente a Evo Morales que renunciara a la Presidencia de la República.
Kaliman había asumido ese puesto en diciembre de 2018, momento en el que se declaró «soldado del proceso de cambio», tal como llamaba Morales a su gestión, y se refirió al entonces mandatario como «hermano presidente».
En el mismo acto, Áñez tomó juramento a los generales Ciro Álvarez Armada e Iván Rioja como comandantes del Ejército y la Fuerza Aérea, respectivamente, y al contralmirante Moisés Mejía como jefe de la Armada.

Autoproclamación.
Horas después de autoproclamarse presidenta, la funcionaria actualizó su cuenta de Twitter. Subió una foto con la banda presidencial y se autodescribió como «Presidenta Constitucional de Bolivia». También borró infinidad de tuist en los que insultaba y degradaba a los pueblos indígenas y a Evo Morales. (Télam)