“Los números no cierran”

EL PRESIDENTE TEMER PREPARA REFORMAS

El presidente de Brasil, Michel Temer, afirmó ayer que sin una reforma jubilatoria el país no podrá sostener el actual sistema previsional más allá de 2024, al defender el ajuste fiscal que impulsa su gobierno y criticar a su antecesora, Dilma Rousseff, a quien atribuyó la paternidad de la crisis económica.
Lo hizo al inaugurar la primera reunión del Consejo Económico y Social, una instancia que integran personalidades de todas las áreas del país, invitadas a opinar sobre la marcha de la economía y de la política.
“Los números del sistema jubilatorio no cierran. Si se mantiene todo a este ritmo, en 2024 el gobierno deberá cerrar las puertas de Brasil”, dijo en su discurso Temer, quien promueve una enmienda constitucional para congelar por 20 años el presupuesto nacional.
El Presidente dijo que diciembre pretende enviar la reforma previsional al Congreso y el próximo año la propuesta para flexibilizar las leyes laborales.
Además, acusó a su ex compañera de fórmula, a quien se le opuso desde marzo, de “haber llevado a cabo contabilidad creativa” y la responsabilizó por el déficit fiscal.
Temer aumentó de 35.000 millones a unos 55.000 millones de dólares el déficit fiscal para 2016 luego de asumir interinamente en mayo, cuando Rousseff había sido suspendida para ser sometida a un juicio político en el que finalmente fue destituida el 31 de agosto.
Según Temer “había ilusionismo” en las cuentas públicas antes de la salida de Rousseff del gobierno.
“Vamos a reemplazar al ilusionismo por la lucidez”, dijo el mandatario, quien perdió el viernes a su sexto ministro, el de Cultura, Marcelo Calero, quien denunció al ministro de Gobierno, Geddel Vieira Lima, por presionarlo para aprobar la construcción de un edificio en Salvador, Bahía, en un lugar que es patrimonio histórico. La comisión de ética del gobierno abrió una investigación contra Vieira Lima.

Consejo Económico.
Temer usó por primera vez el Consejo Económico y Social, una instancia creada por el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010), que reúne al gabinete y a personalidades del país, pero con su perfil.
Estuvieron el ex futbolista Raí, campeón mundial 1994 y titular de la ONG Gol de Letra; el entrenador de la selección de vóleibol campeona olímpica, Bernardinho, y un personaje de la farándula llamado Roberto Justus.
Justus, empresario y conductor televisivo, ganó relevancia por haber conducido en la década pasada el reality show “El aprendiz”.
A ellos, Temer les pidió “hacer propaganda de las acciones del gobierno para convencer al país de poner a Brasil en el camino del crecimiento”.
Varios frentes abiertos en la agenda del gobierno apuntan hacia la gestión de Temer y a su fuerza, el Partido del Movimiento de la Democracia Brasileña (PMDB).
Uno de ello es la crisis del estado de Río de Janeiro, con protestas sociales que está cruzada con la detención, la semana pasada, de Sergio Cabral, ex gobernador, por recibir durante años sobornos de empresas constructoras a cambio de contratos de obra pública. (Télam)

Tensión en las favelas
Los enfrentamientos entre narcotraficantes y policías en las favelas de Ciudad de Dios y La Maré, dos de los complejos más populosos de Río de Janeiro, dejaron solo en el fin de semana al menos 15 muertos, lo que obligó ayer a que los comercios no abrieran y se suspendieran las clases.
Las últimas víctimas, cuatro presuntos traficantes, murieron en una operación de la policía militar y las tropas de choque en el complejo de La Maré, en la zona norte de Río.
Dos de ellos fueron abatidos por los agentes y los otros dos resultaron gravemente heridos durante los tiroteos y murieron en un hospital, según la versión oficial, que además dio cuenta de 3 detenidos y la incautación de unos 300 kilos de droga.
Ciudad de Dios, que se hizo conocida en el mundo por el éxito de la película del mismo nombre, que dirigió Fernando Meirelles, cobró otra vez protagonismo por los enfrentamientos que comenzaron el sábado y dejaron 11 muertos, cuatro de ellos miembros de la Policía Militar.
Las autoridades reforzaron la presencia policial en la favela, que amaneció con comercios inactivos y sin clases para unos 13.000 alumnos por el cierre de colegios y en un clima de tensión tras la tercera noche de tiroteos.
La policía investiga la caída del helicóptero que el sábado dejó 4 agentes muertos, y autoridades empezaron a escuchar los testimonios de los familiares de los 7 jóvenes cuyos cuerpos fueron encontrados entre la maleza, el domingo, algunos con signos de tortura y disparos en la cabeza.

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