Los opositores venezolanos votarán mañana en un plebiscito simbólico contra el presidente Nicolás Maduro, en lo que anuncian como su ofensiva final tras casi cuatro meses de violentas protestas que profundizaron el caos y el conflicto político.

Votación simbólica en Venezuela

Con un país a media marcha y sobresaltado por casi un centenar de muertes en ese período, la oposición y el gobierno librarán un pulso en torno a la Asamblea Nacional Constituyente, una iniciativa de Maduro que echó leña al fuego.
El gobierno, en campaña para la elección el 30 de julio de los asambleístas, promueve la Constituyente como única salida a la convulsión y al colapso económico del país petrolero.
“Ese día se define el destino de Venezuela. Vamos a la Constituyente para salvar a la patria de la agresión de los fascistas, los imperialistas y los violentos”, afirmó el presidente socialista.
Pero la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) considera la iniciativa un “fraude” con el que el oficialismo busca perpetuarse en el poder.
“Maduro quiere convertir a Venezuela en Cuba y no lo podemos permitir. Por eso este domingo debemos salir todos a votar”, exhortó Julio Borges, presidente del Parlamento, de mayoría opositora.
Sin aval del Consejo Nacional Electoral (CNE), al que acusa de servir al gobierno, la MUD celebrará la consulta confiada en que voten millones para demostrar un contundente rechazo a la Constituyente.
Ese día el gobierno le peleará la calle con un simulacro de la elección de la Constituyente organizado por el CNE, cuya presidenta Tibisay Lucena considera el plebiscito una “marcha” o “barricada” más.

ONU.
Ante la radicalización del conflicto, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, consideró ayer en un comunicado que las partes deben dialogar de manera “urgente” para erradicar la violencia y concertar un “camino constitucional”. (AFP-NA)