Miedo a la fiebre amarilla en San Pablo

Miles de personas colmaron ayer los centros de salud de San Pablo, la ciudad más poblada de Brasil, para vacunarse contra la fiebre amarilla tras el reciente anuncio de varias muertes causadas por esta enfermedad.
Los servicios sanitarios del estado de Sao Paulo informaron en un comunicado de 21 muertes en total desde principios de 2017, nueve más que la última cifra, ofrecida recién el pasado lunes.
En total, las autoridades locales confirmaron 40 casos autóctonos, como se les denomina cuando los pacientes son infectados en su lugar de residencia.
Las televisiones del país han mostrado imágenes de filas de espera interminables que desbordan los puestos de vacunación. La mayoría de las personas esperaban allí desde horas antes de la apertura.
A finales de octubre se produjo otro episodio de asistencia masiva a los puestos de vacunación después del anuncio de la muerte de decenas de monos infectados con el virus de la fiebre amarilla en parques en los alrededores de Sao Paulo. Estos parques fueron entonces cerrados y se volvieron a abrir el miércoles pasado.
El Ministerio de Salud anunció el lanzamiento a partir del 3 de febrero de una campaña masiva de vacunación para inmunizar a 19,7 millones de personas en Río de Janeiro, Sao Paulo y Bahía.
Casi tres cuartas partes de estas vacunas se administrarán en dosis fraccionadas, que corresponden a una quinta parte de la dosis tradicional, para evitar el riesgo de escasez.
Brasil sufrió durante el primer semestre del año pasado su peor brote de fiebre amarilla desde que existen estadísticas, es decir 1980, con 777 personas infectadas y 261 muertes entre el 1 de diciembre de 2016 y el 1 de agosto de 2017. (AFP)