Obama apoyó a familiares

ACTO PARA LAS VICTIMAS DE DALLAS

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, aseguró ayer que “nadie es enteramente inocente” y que “ninguna institución es completamente inmune”, incluyendo a la policía, a los prejuicios raciales que aún subsisten en el país, durante un servicio multirreligioso en honor a los policías asesinados en Dallas.
Obama decidió esta semana acortar su última gira por Europa y viajar a esta ciudad texana, que aún está consternada por el ataque de un ex soldado negro que se apostó como un francotirador y acribilló a un grupo de policías durante una protesta del movimiento Black Lives Matter (La Vida de los Negros Importan) en contra de los últimos casos de gatillo fácil.
El ataque del viernes pasado, que terminó con cinco policías muertos y otros nueve heridos, se sumó a la ola de protestas, que ya lleva cinco días seguidos y más de 250 detenidos, en contra de los abusos y el racismo que demuestran una y otra vez miembros de las policías locales y federales.
El lunes a la noche, al mismo tiempo que miles de personas salieron otra vez a las calles en algunas de las principales ciudades de Estados Unidos, cinco personas -cuatro de ellas mujeres- resultaron heridas de bala, por un tiroteo en la ciudad de Baltimore, Maryland, durante una vigilia por la muerte de un joven negro que falleció este fin de semana a manos de la policía.
En medio de ese clima nacional de creciente tensión racial, Obama visitó Dallas junto con su esposa, Michelle, su vicepresidente, Joe Biden, y su mujer Jill, el ex presidente republicano George W. Bush y su esposa Laura y los dos senadores por el estado de Texas, el veterano John Cornyn y el ex precandidato republicano a la Casa Blanca, Ted Cruz.
“Sé que los estadounidenses están sufriendo por lo que pasó en los últimos días (…) Aunque sabemos que estas divisiones no son nuevas y que fueron peores en un pasado reciente, nos preguntamos si estas divisiones van a poder ser saldadas algunas vez”, planteó Obama ante un teatro abarrotado de familiares y amigos de las víctimas del ataque de Dallas y de funcionarios de todo el país. (Télam)

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