Oficialismo y oposición suben apuestas

A dos semanas de las elecciones municipales del 8 de diciembre, el oficialismo y la oposición de Venezuela sostuvieron altas ayer sus apuestas para lo que consideran que será un virtual plebiscito, aun cuando sus principales figuras, el presidente Nicolás Maduro y el gobernador de Miranda, Henrique Capriles Radonski, mantuvieron un perfil más bajo que el de los últimos días.
Sin embargo, eso no evitó que continuaran las acusaciones mutuas tras la tensa jornada de protestas, detenciones y operativos de control a comercios del sábado, aunque esta vez estuvieran a cargo de otros protagonistas.
El principal vocero del gobierno fue ayer el ex vicepresidente José Vicente Rangel, quien en su programa dominical de televisión llamó a la oposición a jugar limpio y “desechar la vía conspirativa en contra de la paz y la estabilidad del país”.
“Los opositores más bien guardan silencio sobre lo que harían si el resultado del 8 de diciembre les fuese adverso, lo cual es una actitud profundamente antidemocrática”, sostuvo, según reprodujo la agencia noticiosa estatal AVN.
El ex funcionario afirmó que “el paramilitarismo colombiano planea ejecutar actos terroristas en Venezuela”, incluidos supuestos atentados contra el ministro del Interior, general Miguel Rodríguez Torres, y el gobernador del estado Táchira, capitán retirado José Vielma Mora, aunque no vinculó a la oposición venezolana con ese presunto complot.
De 84 años, Rangel fue uno de los funcionarios que más tiempo acompañó al fallecido presidente Hugo Chávez, como canciller (1999-2001), ministro de Defensa (2001-02) y vicepresidente (2002-07), y aún sigue sentándose en primera fila en las ceremonias oficiales más importantes.

Oposición.
En tanto, la principal voz de la oposición fue la del dirigente del partido socialcristiano Primero Justicia y coordinador de giras de Capriles, Alejandro Silva, quien el sábado estuvo detenido cerca de 16 horas en la División de Inteligencia Militar (DIM).
Silva afirmó que su detención, “arbitraria e ilegal” por haber sido “detenido sin ninguna notificación”, es el reflejo de “una acción nerviosa de un gobierno que cada vez pierde más aceptación”.
El dirigente describió que poco antes de las dos de la madrugada del sábado, ocho personas entraron en la habitación del hotel donde se hospedaba y lo llevaron a la sede de la DIM. “Puse a disposición mis cosas para que las revisaran y uno de mis teléfonos lo dejaron vacío, copiaron toda la información”, dijo.
Silva reconoció que no fue agredido física ni verbalmente, pero aseguró que estuvo “incomunicado desde las dos de la mañana hasta las diez” y que fue liberado cerca de las 18.
“Estoy seguro de que la reacción de la gente fue lo que conllevó a que me liberaran; ellos me dejaron claro que mi liberación fue consultada previamente con Maduro”, sostuvo.

Tensión.
Las declaraciones de Rangel y Silva sucedieron a un sábado particularmente tenso, con cientos de miles de simpatizantes opositores en las calles de todo el país para protestar contra la situación económica y la “ley habilitante” sancionada la semana pasada, que permite a Maduro legislar por decreto durante un año.
Aunque no hubo disturbios en esas manifestaciones, la oposición las vivió con tensión a raíz de la detención de Silva y del escaso reflejo que tuvieron en los medios audiovisuales venezolanos, por lo que sus dirigentes responsabilizaron al gobierno.

Maduro.
Maduro minimizó el sábado mismo el alcance de las protestas. “Ante el llamado de la trilogía del mal (Capriles y los dirigentes también opositores María Corina Machado y Leopoldo López) a llenar de violencia los 335 municipios del país, se quedaron esperando, apenas en 15 ciudades salieron grupos a los cuales respetamos”, dijo. (Télam)