Otra jornada escandalosa

EN MEDIO DEL JUICIO POLITICO A ROUSSEFF

El juicio político a la presidenta suspendida de Brasil, Dilma Rousseff, tuvo ayer su segunda jornada escandalosa, con comparaciones de la cámara alta con un “manicomio” y acusaciones de “cocainómano” e “inmoralidad” a senadores, pero la temperatura de la crisis subió aun más con una denuncia por corrupción de la Policía Federal al ex mandatario Luiz Inácio Lula da Silva.
En la recta final del proceso que el martes puede destituir a la mandataria y confirmar al presidente interino Michel Temer en el máximo cargo del país las pasiones de los senadores volvieron a exhibirse, mientras la atención del país giraba en torno de Lula, quien debe estar el lunes en el Senado respaldando el alegato final de Rousseff antes de la votación sobre su futuro.
El presidente del Senado, Renán Calheiros, del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) de Temer, al pedir cordura a los senadores de ambos bandos, lamentó: “Con este comportamiento le estamos pasando a Brasil y al mundo la idea de que Brasil es un manicomio”.
Luego se quejó de que la diputada Gleisi Hoffman, del Partido de los Trabajadores (PT) de Lula y Rousseff, sostuviera que la mitad del Senado “no tiene moral para juzgar a la presidenta Dilma”.
Entonces, Calheiros explotó ante el micrófono y dijo que ella no podía hablar de moral, ya que está investigada junto con su marido, el ex ministro Paulo Bernardo, quien fue detenido y luego liberado el mes pasado por una causa de fraudes en créditos a jubilados.

Sesión suspendida.
El presidente del Supremo Tribunal Federal (STF, corte suprema), Ricardo Lewandowski, ante el revuelo generalizado, suspendió la sesión.
Hoffman, que fue jefa de gabinete de Rousseff, dijo que ni siquiera ella, investigada por contribuciones ilegales en su campaña, está exenta de moral para acusar a la mandataria: “Si tengo tres dedos apuntándome no puedo apuntarle el mío a alguien”, indicó.
También hubo espacio para que el ultraconservador Ronaldo Caiado le dijera “comedor de cocaína” y “drogón” a Lindbergh Farias, del PT, que le respondió que era un “cobarde”. (Télam)

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