Piden detener a funcionarios

LA CORTE SUPREMA BRASILEÑA REALIZARA INVESTIGACION

El fiscal general de Brasil, Rodrigo Janot, ha causado un estruendo institucional al pedirle a la Corte Suprema la captura del presidente del Senado, Renán Calheiros, del ex mandatario José Sarney, del suspendido jefe de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, y del senador Romero Jucá, por intentar interferir en las investigaciones en torno al escándalo de corrupción de Petrobras.
La crisis ha subido de temperatura en Brasil con esta decisión de Janot, que golpea directamente al núcleo duro del presidente interino, Michel Temer, y a la cúpula del Partido del Movimiento de la Democracia Brasileña (PMDB).
Todos los involucrados más los aliados del gobierno interino de Temer han rechazado esta decisión de Janot contra los hombres fuertes del PMDB y nada menos que un ex presidente y al jefe del Senado, número 2 del país y al comando de la casa legislativa que realiza el juicio político a la suspendida mandataria Dilma Rousseff.
El pedido fue revelado por el diario O Globo ayer, pero fue realizado hace una semana, luego de que Sarney, Calheiros y Jucá, hombres fuertes del PMDB, fueran grabados por el ‘arrepentido’ Sergio Machado, un funcionario corrupto confeso que presidió Transpetro, una subsidiaria del Petrobras.
El pedido está en manos el juez Teori Zavascki, encargado en el Supremo Tribunal Federal de investigar a las personas con fueros.
Esto causó una conmoción a la ya escandalosa crisis brasileña, en medio de la juicio político contra la suspendida presidenta Dilma Rousseff, que argumenta que fue víctima de un golpe articulado por Temer y, entre otros, el senador Jucá.
Rousseff, en su defensa en el juicio político que le realiza el Senado, incluyó el audio de Jucá, en el que en marzo pasado, cuando Temer aún asomaba como leal, dice claramente que habló con jueces de la corte y generales del Ejército para garantizar la marcha del juicio político y así “evitar la sangría” de la clase política frente al avance de la Operación Lava Jato hacia el PMDB.
El nuevo sismo político ocurre cuando la comisión de impeachment programó el cronograma del juicio político por supuesta irresponsabilidad fiscal contra Rousseff y este pedido de prisión a aliados de Temer supone problemas para él y algún tipo de alivió de corte temporario contra la mandataria suspendida, que busca que sus rivales logren menos de 54 votos en el Senado y así evitar ser expulsada del cargo.
En el pedido de captura que conmueve al país, el fiscal general está basado en los dichos del ex funcionario Machado, en su condición de ex presidente de Transpetro, un cargo que pertenecía al PMDB en el acuerdo de gobierno con el Partido de los Trabajadores de Rousseff. De Transpetro, según dijo Machado en acuerdo con la justicia, desvió unos 20 millones de dólares para abastecer campañas de sus correligionarios del PMDB en el Senado.

Críticas.
La primera reacción fue la de Calheiros: “Con el debido respeto, la medida es desproporcionada y abusiva. Todas las instituciones están sujetas al sistema de frenos y contrapesos y por lo tanto al control de la legalidad. El Senado tiene que comportarse con la exención que la crisis requiere frente a la estabilidad institucional”, dijo en un comunicado en el que pidió que se respete el sentido común en el estado democrático de derecho.
Quien reaccionó a la filtración del pedido de captura fue el juez Gilmar Mendes, del Supremo Tribunal Federal, afirmando que lo que se ha cometido “es un delito, abuso de autoridad claro”, en un duro mensaje hacia el jefe de los fiscales.
Mendes, a pedido de Janot, debió abrir una investigación contra Aecio Neves, principal líder opositor a Rousseff derrotado en los comicios de 2015 y titular del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), por supuesta corrupción. (Télam)

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