Policía brasileña traslada presos

TEMER BUSCA EVITAR UN NUEVO MOTIN EN LAS CARCELES

Las Fuerzas Armadas comenzaron a actuar en las prisiones de Brasil para tratar de controlar la grave crisis que vive el sistema penitenciario. Hasta el momento, más de 200 presos fueron trasladados a otras cárceles para controlar la ola de violencia.
La policía brasileña ingresó ayer al presidio de Natal (nordeste), donde 26 detenidos fueron asesinados el fin de semana en un enfrentamiento entre bandas, y trasladó a parte de sus presos para evitar una nueva masacre ante un clima de alta tensión.
La guerra entre facciones por el control del tráfico de drogas sumergió al sistema penitenciario de Brasil en un frenesí de carnicerías, rebeliones y fugas que dejó 134 muertos sólo en los primeros quince días de 2017, según datos oficiales.
Y la cárcel Alcaçuz de Natal, la mayor del estado de Rio Grande do Norte (RN), fue el escenario del último gran motín.
Aunque las autoridades lo dieron por controlado la mañana del domingo, los dos grupos criminales enfrentados se mantenían atrincherados desde hace más de 24 horas detrás de improvisadas barricadas, algunos armados con machetes, amagando con volver a chocar.
La policía de élite ya tuvo que intervenir el martes lanzando balas de goma desde el muro perimetral para evitar una nueva matanza y el miércoles, escoltados por un vehículo blindado, los agentes entraron al centro y sacaron en autobuses a 220 internos del grupo Sindicato do Crime RN.
Este grupo criminal, al que pertenecerían la mayoría de los 26 muertos del motín, había tratado de atacar el pabellón donde están confinados los miembros del rival Primer Comando Capital (PCC) como revancha a la masacre de sus compañeros, muchos decapitados y quemados.

Mantener el orden.
El objetivo de la transferencia “es mantener el clima de orden y tranquilidad en el presidio”, dijo Eduardo Franco, portavoz de la policía del estado.
Buses con presos de la cárcel estatal de Parnamirim -que el gobierno asegura que no pertenecen a ninguno de esos grupos- ingresaron al recinto para sustituir a los trasladados, que ocuparán sus lugares en esa prisión ubicada a unos 30 kilómetros.
La esposa de uno de los presos trasladados de Parnamirim estaba furiosa por la decisión.
“Ellos no escogieron venir para acá. Nadie es loco para querer venir acá porque se arriesgan a morir, porque el PCC puede matarlos. ¿Y ahí, qué pasa con mi marido?”, dijo Patricia, de 23 años, que omitió su apellido por motivos de seguridad.
Las autoridades señalan que la sangrienta guerra carcelaria se originó cuando el PCC -la mayor organización criminal de Brasil, nacida en las cárceles de Sao Paulo- decidió hacerse con el control del narcotráfico en todo el país y desafió a su otrora aliado Comando Vermelho (CV) de Rio de Janeiro y sus socios regionales.
El gobernador del estado de Rio Grande do Norte, Robinson Faria, dijo que el PCC había amenazado con incendiar la ciudad si sus líderes eran transferidos de cárcel.
El miércoles, de hecho, el sindicato de transportes de Natal decidió suspender la circulación de autobuses públicos por el “ataque” a 12 de esos vehículos en la ciudad, algunos de ellos incendiados.

Emergencia nacional.
El ministro de Defensa, Raúl Jungmann, dijo en una rueda de prensa que el país vive “una emergencia nacional”, al justificar una medida extraordinaria dictada por el presidente Michel Temer que habilitó el uso del ejército para requisar presidios.
En principio, habrá mil hombres destinados a esa función. “El crimen organizado se nacionalizó. Tiene el control de la distribución y del consumo y están buscando controlar la producción internacionalizándose. Y eso no puede ocurrir. No podemos permitir que el avance del crimen termine, por ejemplo, desafiando a las instituciones”, dijo el ministro.
Constitucionalmente los militares no pueden tomar el control de los presidios y se limitarán a “limpiarlos” de armas, celulares o explosivos con detectores de metales, máquinas de rayos X y escáners, que fueron usados en los Juegos Olímpicos Rio-2016. (AFP)