Preocupación por aluvión de venelozanos

La canciller de Colombia, María Ángela Holguín, se trasladó ayer a Cúcuta, en el límite con Venezuela, para analizar en el terreno las consecuencias de una eventual reapertura de los pasos fronterizos, cerrados desde hace casi un año por orden del presidente Nicolás Maduro.
Este fin de semana, merced un permiso temporal de apertura, más de 120 mil venezolanos cruzaron la frontera para hacer compras de artículos de primera necesidad que escasean en su país en las localidades vecinas de Colombia, como Cúcuta y Arauca.
Contra el abastecimiento conspira también una huelga de los camioneros colombianos que ya lleva unos 40 días.
La fluctuación del bolívar y el desabastecimiento de algunos productos, como aceite, harina y azúcar, fueron algunos de las consecuencias que dejó en Cúcuta, cabecera del Departamento Santander Norte, el ingreso masivo de comparadores venezolanos.
En una de las reuniones, Holguín dialogó con el gobernador del estado venezolano de Táchira, José Gregorio Vielma Mora, con quien estuvo de acuerdo en que durante el próximo fin de semana no se permita el paso peatonal entre ambos países.
Vielma Mora dijo que se trata de un pedido de Colombia que apunta a dar tiempo para “colocar los equipos que leerán los sistemas de información en ambos puentes para poder regularizar los sistemas de negociación”, fijo el diario El Nacional en su versión on line.
El gobernador añadió que esa decisión está en sintonía con el interés de trabajar en la zona para resolver la apertura definitiva de las fronteras.
Holguín viajó a Cúcuta con la idea de analizar con las autoridades regionales una “hoja de ruta” ante la posibilidad de que la frontera sea reabierta definitivamente por el Gobierno venezolano, informó la agencia DPA. (AFP)

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