Puigdemont viajó a Bruselas

PRESENTARON QUERELLAS POR REBELION CONTRA EL GOBIERNO Y EL PARLAMENTO CATALAN

El presidente destituido del gobierno catalán, Carles Puigdemont, viajó a Bruselas junto a cinco miembros de su gobierno. Los delitos que pesan sobre ellos son “rebelión, sedición, malversación” y otros conexos, el primero de ellos penado con hasta 30 años de prisión.
El destituido presidente catalán Carles Puigdemont, quien ayer fue acusado por la Fiscalía general española de los delitos de “rebelión, sedición y malversación”, apareció en Bruselas, informó el gobierno español, mientras el nacionalismo belga aclaró que la presencia del líder separatista no fue por invitación del sector.
Además, Puigdemont contrató como “consejero” al abogado belga Paul Bekaert, un letrado flamenco especializado en extradición que defendió a etarras, y que aclaró de entrada que “nada se había hablado” de un posible pedido de asilo.
El viaje se hizo público poco después de que el fiscal general del Estado español, José Manuel Maza, anunciara la presentación de una querella ante la Audiencia Nacional contra Puigdemont y el resto de su gobierno regional, así como otra querella ante el Tribunal Supremo contra la mesa del Parlamento.
Esas querellas son por el proceso secesionista impulsado por ambas instituciones y, en concreto, por la declaración de independencia aprobada el viernes pasado por la Cámara autonómica, que fue respondida por el gobierno español con el cese del gabinete catalán y la disolución del parlamento de esa autonomía.
Tras la conferencia de prensa del Fiscal general, la cadena La Sexta y el diario El Periódico anunciaron que Pugdemont viajó a Bélgica para entrevistarse con políticos nacionalistas flamencos.
Aunque nadie habló del objetivo del viaje, algunos medios españoles sostuvieron que varios ex consejeros de su gabinete lo acompañaron en la capital comunitaria y que incluso Puigdemont daría una conferencia de prensa allí, lo que finalmente no ocurrió.
Los delitos investigados son “rebelión, sedición, malversación” y otros conexos, el primero de ellos penado con hasta 30 años de prisión; de ahí que Maza abriera la puerta a que Puigdemont y el resto de acusados puedan ser encarcelados preventivamente, ya que la Fiscalía solicitará medidas cautelares.

Asilo.
El domingo, el secretario de Estado belga de Migración y Asilo, Theo Francken, del partido independentista flamenco N-VA, sugirió en su cuenta de Twitter que Puigdemont podría solicitar “asilo político” en Bélgica, según reprodujo el diario belga francófono Le Soir.
De esa posibilidad se distanció enseguida el primer ministro belga, Charles Michel, quien aseguró que el asilo para el ex presidente catalán “no está en absoluto en el orden del día” de su gobierno.
Poco después, el ministro del Interior belga, Jan Jambon, del partido nacionalista flamenco
N-VA, y esa misma fuerza aclararon que no habían invitado a Puigdemont a Bruselas.
Jambon “no está al corriente” de la visita, indicó un vocero del ministro, quien además “no ha mantenido ningún contacto en los últimos días” con el antiguo presidente del gobierno regional de Cataluña, precisó.
Igualmente, desmintió que la N-VA haya cursado una invitación a Bruselas a Puigdemont.
En la misma línea, el vocero de la N-VA Joachim Pohlmann confirmó que si Puigdemont se encuentra en la capital belga “ciertamente no es por la invitación” de ese partido.
Puigdemont y los cinco miembros de su gobierno -Meritxell Borrás, del PdeCAT (que ocupaba la cartera de Gobernación); Antoni Comín, de ERC (Salud); Joaquim Forn, del PDeCAT (Interior); Dolors Bassa, de ERC (Trabajo y Asuntos Sociales), y Meritxell Serret, de ERC (Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación)- viajaron de madrugada hasta Marsella (Francia) y desde ahí tomaron un avión a Bruselas.
Bekaert no dio detalles sobre los intereses de Puigdemont y se limitó a decir que “se trata de lo que podría pasar eventualmente. Saben lo que el Gobierno español tiene en marcha. Estaremos esperando lo que venga de España”, dijo.

Rechazo.
Otras autoridades flamencas rechazaron igualmente que tengan planificado un encuentro con el destituido presidente catalán. “En mi agenda no hay ninguna reunión con Puigdemont planificada”, dijo a la agencia EFE el presidente del Parlamento flamenco, Jan Peumans.
Por su parte, el eurodiputado de la N-VA Mark Demesmaeker se pronunció en los mismos términos: “No tengo ninguna reunión programada”, precisó.
Más tarde, Bekaert anunció que trabajaría para Puigdemont y remarcó que el catalán no estaba en el país “para pedir asilo”. “Eso no se ha discutido”, explicó.
Bélgica es uno de los pocos países europeos que aceptan peticiones de asilo político por parte de ciudadanos europeos.