Represión en Nicaragua

LA VIOLENCIA NO DA TREGUA

Al menos tres muertes dejó la incursión de antimotines y paramilitares en el suroeste de Nicaragua, persistiendo la violencia que deja más 230 muertos en casi tres meses de protestas contra el presidente Daniel Ortega, quien descartó adelantar elecciones para resolver la crisis.
Hombres de civil, con capuchas negras y fuertemente armados, recorren calles de Jinotepe y Diriamba, en el departamento de Carazo, mientras palas mecánicas desmontan barricadas levantadas por manifestantes.
“Nos reportan ya tres muertos, dos en Diriamba y uno en Jinotepe”, aseguró Vilma Núñez, presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), mientras que los medios oficialistas celebraron que las vías de esa zona están despejadas y están circulando ya más de 350 furgones de carga centroamericanos que estaban varados desde hacía más de un mes en el bloqueo de la carretera en Jinotepe.

Sin avances.
Ortega, quien reapareció el sábado en un multitudinario acto de seguidores, tras más de un mes de no comparecer en público, calificó a los manifestantes como “asesinos” y “delincuentes” que tienen bajo caos al país y aprovechó la oportunidad para descartar la posibilidad de un adelanto de elecciones como propuso la Iglesia y exigen sus opositores.
Para aumentar la presión contra el presidente Ortega, la Alianza Cívica llamó a una marcha el próximo jueves y a un paro nacional el 13 de julio, el segundo convocado en la crisis, luego de la huelga del 14 de junio que tuvo gran aceptación por empresarios y trabajadores. (AFP)