Rescataron al octavo niño atrapado en Tailandia

Los socorristas rescataron este lunes al octavo niño atrapado en una cueva en Tailandia.  Quedan cinco niños y el entrenador de 25 años.

“Habrá buenas noticias dentro de unas horas”, aseguró el responsable de la célula de crisis, Narongsak Osottanakorn, normalmente muy prudente, hacia las 15H00 (08H00 GMT): horas antes del último rescate.

Tailandia entera esperaba un final feliz para estos 12 niños y su entrenador de 25 años atrapados en la cueva de Thuam Luang, en el norte del país, desde el 23 de junio, un acontecimiento que atrajo a esta zona del mundo a cientos de periodistas de medios extranjeros.

La lluvia monzónica que amenaza con más inundaciones en esta compleja red subterránea, de unos diez kilómetros de largo, es el principal desafío para los socorristas, que temen nuevas precipitaciones antes que logren sacar a todo el grupo.

El equipo de fútbol “Jabalíes salvajes”, integrado por 12 niños de entre 11 y 16 años y su joven entrenador, pasó nueve días en las profundidades de la cueva antes que dos buzos británicos los encontraran la semana pasada.

Demacrados pero vivos, los menores estaban encaramados en una roca, a más de cuatro kilómetros de la entrada de la cueva.

Sin información.
Los equipos de buceo han tenido que descansar entre las dos misiones y poner nuevas botellas de oxígeno a lo largo del recorrido. De ahí el intervalo entre las dos evacuaciones.

“Hemos estado trabajando toda la noche”, declaró a la AFP un funcionario de la administración de la provincia de Chiang Rai, confirmando que solo hicieron una pausa en la operación.

Esta falta de detalles se suma a la angustia de los padres que esperan en la entrada de la cueva para reunirse con sus hijos.

“Todavía estoy esperando aquí en la cueva, cruzo los dedos para ver si mi hijo estará entre los que saldrán hoy”, dice Supum Sompiengjai, la madre de Pheerapat, a quien llaman “Night”.

Varios padres siguen esperando. Ninguno de nosotros ha sido informado de nada”, agregó al reconocer que está “feliz” ante la perspectiva de volver a ver a su hijo.

Además de las dificultades a lo largo del recorrido que hay que hacer bajo del agua, la situación se complica por el hecho que muchos niños no saben nadar y ninguno ha buceado. Un ex buzo de la Marina tailandesa murió mientras participaba en las labores para preparar el rescate, lo que demuestra la gran dificultad de esta misión, incluso para los más expertos.

Amenaza de lluvia.
La falta de espacio también se suma a la complejidad de las operaciones.

La gran cantidad de periodistas de toda Tailandia y del mundo se mantienen alejados de la cueva y también del hospital de Chiang Rai, donde los supervivientes están bajo observación.

La familia de “Night” cree que decidieron explorar la cueva después de su entrenamiento de fútbol para celebrar su cumpleaños, cuando cumplió 16 años.

Se vieron entonces sorprendidos por la subida de las aguas en el interior de esta larga cavidad, situada en la frontera con Birmania y Laos.

Tras ser localizados, los rescatistas analizaron desesperadamente todas las soluciones posibles, desde la perforación de túneles en las montañas hasta la posibilidad luego descartada que esperaran durante semanas que terminara el monzón.

Pero ante la amenaza de nuevas lluvias y niveles más bajos de oxígeno en la galería donde el grupo encontró refugio, las autoridades decidieron el domingo jugarse el todo por el todo e iniciar la evacuación con tramos de buceo, tras considerar que las condiciones eran ideales. (AFP-NA).