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Se abrió el diálogo en Chile

MOVIMIENTOS SOCIALES ASEGURAN QUE LA CONTINUIDAD DEPENDERA DEL ACCIONAR DEL AJECUTIVO

Representantes de la Mesa de Unidad Social, que aglutina al movimiento popular en Chile, fueron escuchados ayer por primera vez por el Gobierno tras más de 40 días de protestas contra el modelo social imperante. Durante más de dos horas y media se prolongó la reunión, efectuada en el palacio de La Moneda, en la cual dirigentes del movimiento presentaron al ministro del Interior, Gonzalo Blumel, tres puntos esenciales.
Según se conoció, estos se centraron en el cese de la violencia contra las manifestaciones pacíficas y el respeto a los derechos humanos, una nueva Constitución y un pliego de medidas sociales en beneficio para la mayoría de los ciudadanos.

Diálogo.
Tras el encuentro, Bárbara Figueroa, presidenta de la Central Unitaria de Trabajadores, señaló que la «disposición a continuar dialogando depende de que el ejecutivo asuma la ambiciosa agenda que plantea el movimiento social». Dijo que el ministro Blumel se comprometió a gestionar la agenda que se le planteó, con las distintas carteras para analizar esas medidas. Explicó que también se le señaló como una señal concreta del Gobierno que se detenga la tramitación de los proyectos de ley que no responden a los reclamos del movimiento social.
Por su parte, Mario Aguiar, presidente del Colegio de Profesores, aseguró que se le explicó al ministro que «la Mesa de Unidad Social no está dispuesta a una negociación a espaldas de la ciudadanía» y que el Gobierno tiene que dar respuesta, aunque consideró positivo este primer diálogo.

Derechos humanos.
Asimismo, sobre el tema de los derechos humanos calificó de «totalmente insuficiente» que el Gobierno declare que está a su favor y, en cambio, continúen ocurriendo torturas, mutilaciones y violaciones y que sigan libres quienes cometieron esos delitos. Aguiar acudió a la reunión con una venda sobre su ojo izquierdo en muestra de protesta por todos los casos de personas que han sufrido serias lesiones oculares a causa de la represión policial.
El dirigente gremial puntualizó que en Chile habrá paz social en la medida en que haya justicia social, que es lo que necesita el país de inmediato y que se deje de reprimir a los manifestantes pacíficos, mientras en cambio permiten actuar a los delincuentes que saquean.
Explicó que las demandas expuestas incluyen una asamblea constituyente y una agenda social que comprende salario mínimo de 500 mil pesos chilenos, pensiones al nivel de ese sueldo mínimo y salud y educación garantizadas y de calidad, entre otras.

Reunión «positiva».
Posteriormente, el ministro Blumel en declaraciones a la prensa valoró positivamente el encuentro, en el cual «pudimos dialogar sobre los temas fundamentales que tenemos hoy día en la discusión pública, fundamentalmente los temas de las reformas sociales que la ciudadanía pide». Aseguró que «fue una buena reunión», que se plantearon los problemas «con muchísima franqueza», y consideró que «el diálogo en democracia es la fórmula para poder avanzar en superar los momentos complejos y difíciles que hemos tenido en nuestro país en las últimas semanas».
Con respecto al tema de la represión y las violaciones de los derechos humanos, Blumel repitió el argumento de que el Gobierno está comprometido con el orden público «que es un valor fundamental que va de la mano con el respeto por los Derechos Humanos» y que en caso de que se vulneren esos derechos «la justicia va a investigar». (Prensa Latina)