Siguen las protestas contra Trump

CIUDADES ESTADOUNIDENSES Y UNIVERSIDADES SE REBELAN CONTRA EL NUEVO PRESIDENTE

La capital de Estados Unidos, Washington DC; uno de los estados más poderosos del país, Nueva York, y las universidades más prestigiosas del territorio se declararon en rebeldía frente al presidente electo, Donald Trump, y prometieron proteger a los inmigrantes ilegales de las deportaciones masivas anunciadas por el republicano.
Trump ganó las elecciones la semana pasada con la promesa de campaña de deportar a los 12 millones de inmigrantes que viven ilegalmente en Estados Unidos y tras la victoria ratificó que, en lo inmediato, expulsará a entre dos y tres millones de personas que “tengan antecedentes criminales, sean pandilleros, traficantes de drogas”.
Ya como presidente electo su promesa se convirtió en un anuncio y, por lo tanto, provocó temor y rechazo en parte de la sociedad estadounidense.
“Los valores, leyes y políticas de Washington no cambiaron el día de las elecciones. Celebramos nuestra diversidad y respetamos a todos los residentes de DC sin importar su estatus migratorio”, sentenció ayer en un comunicado la alcaldesa de la capital, Muriel Bowser.
La capital seguirá siendo una “ciudad santuario” porque eso hace que todos vivan más seguros y que los residentes “no tengan miedo de pedir ayuda a nuestra alcaldía”.
De esta manera Bowser, una dirigente demócrata, se rebeló contra la amenaza de Trump de negar fondos federales a las ciudades y estados que no colaboren con la nueva política migratoria republicana. Los demócratas de la capital la apoyan en su decisión.
“Perder dinero siempre duele, pero mantenerse fiel a nuestras políticas es importante y, por el momento, nos vamos a adherir a nuestras políticas a no ser que no haya buenas razones para ello”, explicó el concejal Jack Evans en entrevista con el canal de televisión local WJLA.

Deportados.
Alrededor de la capital, especialmente en el norte de los estados de Virginia y Maryland, hay otras localidades que no cooperan automáticamente con las autoridades federales de inmigración para facilitar las deportaciones.
Durante los dos mandatos de Barack Obama, alrededor de 2,7 millones de inmigrantes fueron deportados de Estados Unidos, una cifra hasta ahora récord.
Estas deportaciones son facilitadas por la ayuda de muchas autoridades locales.
Según el Centro de Estudios de Inmigración, una organización que promueve mayores restricciones en la política migratoria, en todo el país hay unos 300 distritos que no son considerados “santuarios” para los inmigrantes que viven ilegalmente en Estados Unidos.
Pese a las diferencias ideológicas, durante estos últimos ocho años tanto la Casa Blanca como los gobiernos locales evitaron hacer de esto una abierta confrontación política.

Nueva York.
El sábado pasado, el gobernador del influyente estado de Nueva York anunció con un mensaje en español en su cuenta de Twitter que mantendrá “el legado de la capital progresista de la nación”.
“Así que déjenme ser muy claro: si alguien siente que está bajo ataque, quiero que sepa que el estado de Nueva Nork es su refugio”, escribió el gobernador demócrata.
“Si eres gay o hetero, musulmán o cristiano, rico o pobre, blanco o negro o marrón, respetamos a todas las personas en el estado de Nueva York”, concluyó.

Estudiantes.
Miles de estudiantes y profesores de las principales universidades de Estados Unidos firmaron un petitorio reclamando que los centros educativos protejan a estudiantes indocumentados amenazados por las promesas de deportación de Trump.
Además, convocaron para hoy a una protesta en todo el país bajo el lema “Campus Santuario”.
Sólo en la Universidad de Harvard, más de 4.400 estudiantes y profesores pidieron a las autoridades del campus que tomen medidas inmediatas para evitar la deportación de 40 estudiantes indocumentados matriculados y que se nombre a un responsable de diversidad e inclusión. (Télam)

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