Temer retira el Ejército de Brasilia

LOS ALIADOS DEL PRESIDENTE ESTIMAN QUE PODRIA DEJAR EL CARGO EN DOS SEMANAS

Un día después del “incendio” de Brasilia y presionado por aliados y opositores, el presidente Michel Temer dio ayer marcha atrás a la militarización de la capital brasileña, mientras en el Congreso aumentan las apuestas de que el 6 de junio puede ser un momento clave para la continuidad del mandatario, que puede ser destituido por la justicia electoral.
A la vez, la Orden de Abogados de Brasil presentó el décimotercer pedido de juicio político contra Temer en una semana, a raíz de la investigación que le abrió el Supremo Tribunal Federal luego de que el jefe del Estado fuera grabado supuestamente avalando sobornos a diputados, jueces y fiscales relatados por el empresario Joesley Batista, dueño del gigante JBS.
La temperatura en Brasilia parecía haber bajado en las calles, pero en el Palacio del Planalto y en el Congreso las negociaciones para elegir un sucesor por consenso consumían las horas en los pasillos y oficinas.
Un herido de bala por la policía del distrito federal, filmada disparando armas de fuego y no de disuasión en la manifestación, se encuentra internado con ayuda de respirador mecánico, tras haber arribado con un disparo en el rostro.

Decreto.
En un decreto, el presidente Temer desactivó otro que había firmado para que las Fuerzas Armadas tengan autoridad de policía en Brasilia, luego de la manifestación de unas 150.000 personas que pedían su renuncia, una protesta que derivó en violentos enfrentamientos y en el incendio de dos ministerios y destrozos en otros seis.
“Les traigo un mensaje del presidente Temer: quiero decirles que no hay democracia sin orden; la orden es base esencial para la democracia. Dentro de la Constitución todo, fuera de la Constitución nada”, dijo el ministro de Defensa, Raúl Jungmann.
La pregunta en la Cámara de Diputados y en el Senado es si Temer sigue teniendo condiciones para gobernar. Los que responden afirmativamente ganan adeptos, como el inesperado Carlos Sampaio, titular del bloque del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) en la Cámara baja.

Clave.
Y es así que, según dijeron parlamentarios oficialistas y opositores a Télam, la clave será en dos semanas, del 6 al 8 de junio, cuando el Tribunal Superior Electoral (TSE) se reúna para determinar si hubo abuso económico en la campaña electoral de 2014, en la cual Temer fue segundo de Dilma Rousseff, destituida el año pasado.
El jefe de Diputados y número dos del país, Rodrigo Maia, asumirá interinamente en caso de salida de Temer y en 30 días debe preparar elecciones indirectas, para dar una solución a la crisis en un mecanismo similar al de Argentina cuando, tras la crisis de 2001, fueron electos por el parlamento Adolfo Rodríguez Saá y Eduardo Duhalde.
“Yo también creo que el juicio electoral será el momento para la caída de Temer, una condena y el proceso de sucesión. Yo imagino que habrá presión popular para evitar elegir por la vía parlamentaria al sucesor y anticipar elecciones”, dijo a Télam el diputado Alexandre Molón, del Partido Rede, opositor, de la candidata presidencial Marina Silva.
Rede y la coalición opositora de izquierda que incluye al Partido de los Trabajadores impulsan las elecciones directas.
“Nosotros queremos elecciones directas porque es el único modo de solucionar la crisis; sea quien fuera el elegido, debe tener legitimidad”, dijo a Télam la senadora y ex jefa de gabinete Gleisi Hoffmann, del Partido de los Trabajadores.

Reformas económicas.
El ex ministro de Industria de Rousseff Armando Monteiro Neto, un senador considerado independiente, del Partido Laborista Brasileño (PTB, centroderecha) dijo a esta agencia que la base oficialista puede permanecer para llevar adelante las reformas económicas.
“Nos cabe ahora buscar equilibrio y la salida constitucional de elecciones indirectas. Apuesto por una agenda de estabilidad con el mismo oficialismo de Temer para realizar las reformas necesarias pero con otra persona hasta el proceso electoral de 2018”, comentó. (Télam)