UE, presionada por respuesta

CIENTOS DE MIGRANTES SE REBELAN EN HUNGRIA

Centenares de migrantes bloqueados desde hace días en Hungría se rebelaron ayer y reanudaron su marcha hacia Europa Occidental, aumentando la presión para que la UE halle una respuesta a la profunda crisis migratoria.
A 2.000 kilómetros de allí, en Kobane (Siria), Abdulá Kurdi, el padre del niño de tres años que se ahogó en las costas turcas junto a su hermano y su madre en su intento por llegar a la isla griega de Kos, enterró a su familia.
El padre de Aylan mantuvo el cuerpo del niño en sus brazos antes de posarlo en la fosa, según relató un testigo.
La imagen del niño sirio Aylan Kurdi, de 3 años, muerto en una playa de Turquía, se ha convertido en un poderoso símbolo y una formidable herramienta de presión sobre los países de la Unión Europea, divididos sobre cómo encarar la presión migratoria.

Cameron.
La conmoción por este último drama parece haber vencido las resistencias del primer ministro británico, David Cameron, criticado por su falta de implicación en la crisis de los migrantes.
En Lisboa, Cameron anunció ayer que Gran Bretaña está dispuesta a acoger a “miles de refugiados sirios adicionales”. Londres otorgó protección a 219 sirios el último año y medio.
“Frente a la envergadura de la crisis y el sufrimiento de la gente, puedo anunciar que haremos más, acogiendo a miles de refugiados sirios adicionales”, declaró.

Corredor ferroviario.
En Budapest, que suspendió los trenes con destinos internacionales hace cuatro días –en particular hacia Austria y Alemania–, un millar de migrantes, entre ellos niños y personas en sillas de ruedas, dejaron por la tarde la estación central para intentar llegar a Austria a pie, distante de unos 175 kilómetros.
En paralelo unos 300 migrantes se escaparon de un campamento de acogida en Roszke, cerca de la frontera con Serbia, lo que llevó a las autoridades a cerrar parcialmente un paso fronterizo situado en las cercanías, una frontera en donde ya erigió una valla de 175 km.
Hungría, uno de los principales países de tránsito en Europa Central, enfrenta una llegada de refugiados sin precedentes. Sólo el jueves llegaron unas 3.300 personas, según la ONU.
En agosto llegaron al país más de 50.000 migrantes.

Ley anti-inmigración.
Esta situación llevó al Parlamento a aprobar ayer de manera urgente un refuerzo de las leyes anti-inmigración propuestas por el gobierno de Viktor Orban, y decretó el “estado de crisis”, una disposición que otorga mayores prerrogativas a las autoridades.
Hungría critica que Alemania haya tomado la decisión de no reenviar a los refugiados sirios al país miembro de la UE al que llegaron en primer lugar, como lo disponen los acuerdos comunitarios. Esto crea, según Budapest, un efecto llamada.
“Europa debe dejar de suscitar sueños y esperanzas irrealistas”, dijo el ministro de Relaciones Exteriores húngaro, Peter Szijjarto, al llegar a Luxemburgo a un reunión de dos días con sus homólogos del bloque.
“Las recriminaciones no van a ayudar a que este problema sea controlable”, dijo por su parte el ministro alemán, Frank-Walter Steinmeier, que exhortó a que cesen las “recriminaciones”.
“Europa no tiene derecho a dividirse ante semejante desafío”, agregó.
Ante esta situación, la República Checa y Eslovaquia propusieron abrir un corredor ferroviario para los refugiados sirios entre Hungría y Alemania, si Budapest y Berlín están de acuerdo.

Oposición.
Los mandatarios de estos dos países se reunieron en Praga con sus pares de Polonia y Hungría. Los cuatro jefes de Estado reafirmaron su oposición al sistema obligatorio de reparto por cuotas de solicitantes de asilo propuesto por la Comisión Europea. (AFP-NA)