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ETAPA FINAL DEL PROCESO CONTRA DILMA ROUSSEFF

La Comisión de Juicio Político del Senado de Brasil votará hoy el informe acusatorio contra la presidenta suspendida Dilma Rousseff, que comenzará a ser tratado la próxima semana por el plenario de la cámara alta para, a fin de mes, decidir sobre la destitución o la absolución de la mandataria.
El informe del instructor, senador Antonio Anastasia, aliado del presidente interino Michel Temer, será aprobado por la mayoría que controla la comisión y elevado a la apreciación del plenario, que comenzará a tratarlo el próximo martes.
En una sesión que enfrentó a los defensores de Rousseff, con quienes impulsan el juicio político, el abogado de la mandataria, José Eduardo Cardozo, apuntó “gruesos errores en la acusación” y sostuvo que Anastasia “está movido por pasiones políticas” sin ajustarse a derecho.
El informe dice que Rousseff atentó contra la Constitución al usar dinero en descubierto de los bancos públicos para enfrentar obligaciones de programas sociales, mecanismo que según Cardozo “no fue considerado delito por la fiscalía” en la justicia ordinaria.
La administración de Temer, el vicepresidente que se rebeló contra Rousseff y apoya su destitución, considera que tendrá más de los 54 votos necesarios para deponer a la mandataria a fines de este mes.

Sesión.
En la sesión, Lindbergh Farias, senador del Partido de los Trabajadores (PT), exhortó a sus pares a “mirar hacia la historia para no ser recordados como golpistas de una presidenta inocente contra quien no existe una sola acusación de corrupción” y llamó, como sus correligionarios, “usurpador” a Temer.
“Esto forma parte del desprecio de las clases dominantes por la democracia brasileña; no pueden ganar las elecciones desde 2002 y quieren imponer una agenda de ajuste”, dijo la senadora Fatima Bezerra, del PT.
Bezerra indicó que Temer “está muerto de miedo por los delitos que puede confesar” Eduardo Cunha, el ex presidente de la Cámara de Diputados acusado de varios delitos de corrupción, que fue el articulador del juicio político y uno de los principales consejeros del presidente interino.
Por su parte, el senador Ricardo Ferraço, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), aliado de Temer, afirmó que “Rousseff mintió al pueblo y cometió fraude en las cuentas públicas”, y alineó a todo su partido a favor del informe de Anastasia.
La senadora Katia Abreu, quien fue ministra de Agricultura de Rousseff, afirmó que “incluso sin pruebas, hay senadores que tienen el voto cantado, pese a que no se ha demostrado que Dilma cometió algún delito en su organización de la ejecución del presupuesto”.

Clima político.
El ambiente político estuvo enrarecido porque el propio Temer impulsa la aceleración de los plazos del juicio político en el Senado, al rechazar la fecha del 29 de agosto fijada por el titular del Supremo Tribunal Federal, Ricardo Lewandowski, quien se convertirá en el presidente de las sesiones finales del impeachment.
Temer busca viajar a China el 5 de septiembre como presidente confirmado en el cargo para participar de la cumbre del G-20, donde espera ser reconocido internacionalmente para poder actuar en el plano doméstico.
Rousseff, según palabras del ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, necesita seis votos para evitar que sea destituida. La negociación es una cuesta arriba porque el 12 de mayo Rousseff fue suspendida del cargo por 55 votos, uno más de los que se necesitan para alejarla del cargo.
“Manden mensajes a los senadores, háganles sentir el peso de la historia, del golpismo en la historia de Brasil, porque un día sus nietos van a preguntarles si votaron”, dijo Lula durante un acto político. (Télam)

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