Abuelas recuperó otra nieta

Se trata de la nieta número 96. Es la hija de uno de los líderes montoneros de Rosario, Edgar Tulio Valenzuela, que es reconocido por haber tendido una trampa a la cúpula militar en México.
Las Abuelas de Plaza de Mayo informaron ayer al mediodía la restitución de la identidad de una joven nacida en cautiverio, cuyos padres fueron secuestrados en la ciudad de Mar del Plata durante la última dictadura militar. En conferencia de prensa realizada en la sede de Abuelas de Plaza de Mayo, con la presencia del secretario de Derechos Humanos Eduardo Luis Duhalde, Estela de Carlotto anunció que la investigación llevada adelante en el Juzgado Federal de Paraná confirmó la identidad de una joven nacida el 26 de marzo de 1978, hija de Raquel Carolina Negro y Edgar Tulio Valenzuela.
La mujer recuperada se convirtió en el nieto número 96 a los que luego de intensa búsqueda, las abuelas lograron restituirle su identidad.
Carlotto omitió revelar la identidad de la joven “para preservar el proceso”, aunque aclaró que es una “chica sana y dispuesta que en estos momentos está junto a su hermano para entrevistarse con la jueza”.
La titular de Abuelas aprovechó para agradecer la acción de la jueza Myriam Stella Galizzi por su “celeridad, discreción y mesura en tiempos en que la justicia es tan criticada”, dijo en referencia a la polémica desatada por la decisión de la Cámara de Casación de dejar en libertad a represores, y luego suspendida.

Investigación.
Según la investigación judicial que se inició en mayo de 2005, pudo saberse en base a testimonios recogidos que la pareja fue secuestrada junto al hijo que Raquel tuvo con su anterior matrimonio el 2 de enero de 1978 en la ciudad de Mar del Plata, en momentos que la joven estaba embarazada de siete meses. En un operativo a cargo de un grupo de tareas del II Cuerpo del Ejército, Raquel, Tulio y el pequeño Sebastián fueron llevados al centro clandestino de detención Quinta de Funes, en las afueras de Rosario.
Se supo que Tulio fue trasladado clandestinamente a México para participar de un plan para asesinar militantes montoneros en ese país, pero que denunció el operativo montado por el ex general Leopoldo Fortunato Galtieri y regresó al país sin que se conozca su paradero hasta el momento. De Raquel se conoció que dio a luz a mellizos -un varón y una niña- en el Hospital Militar de Paraná, Entre Ríos, y que según relatos coincidentes el varón no habría sobrevivido y en cambio la beba trasladada al Instituto Médico de Pediatría de esa ciudad.
Carlotto relató que la beba fue trasladada a un convento en donde fue dada en adopción en forma legal, “de buena fe” y que con el transcurso de los años, la joven comenzó a dudar de su identidad y se acercó a Abuelas de Plaza de Mayo.
“Siento una gran satisfacción como cada vez que es recuperado un nieto”, dijo Duhalde al destacar el caso de la joven que “buscó su propio proceso de identificación”.
Sebastián Alvarez, hijo de Raquel, se constituyó en querellante, lo mismo que la Secretaría de Derechos Humanos y en febrero de 2008 se sumó Abuelas de Plaza de Mayo, cuyos integrantes de la filial Rosario, arribaron a las mismas conclusiones que la investigación judicial. (Télam)