Adolescente mató a un ladrón

MORENO: UN MENOR SE ENFRENTO A CINCO DELINCUENTES

Un chico de 13 años salió en defensa de su madre y mató con un arma de su padre a uno de los cinco delincuentes que entraron a robar a su casa de la localidad bonaerense de Francisco Álvarez, en el partido de Moreno. Un hermano del menor, de 11 años, recibió un roce de bala por lo que sufrió un corte en el cuero cabelludo que no revestía gravedad.
El violento episodio se produjo el martes por la noche en una quinta situada en Tirso de Molina y Diagonal Nápoles, de esa localidad situada a unos 45 kilómetros al oeste de la Ciudad de Buenos Aires.
Todo comenzó cuando los cinco asaltantes sorprendieron a la madre del chico, una productora de seguros de 43 años, en el momento en el que ingresaba su auto al garaje. Los ladrones, que habían cortado un alambrado perimetral para ingresar al parque, obligaron a la dueña de casa a llevarlos al interior de la vivienda, donde se encontraban los dos hijos de la víctima, de 11 y 13 años.
Según relató posteriormente el padre de los chicos, el menor intentó trabar la puerta, pero fue empujado por los asaltantes, mientras que el más grande se escondió en una habitación.
El hombre, llamado Marcelo, dijo que su hijo mayor vio cuando “tenían de los pelos” al menor y a su madre y “reaccionó” tomando una de las armas que había en la casa, una pistola calibre 9 milímetros, con la que abrió fuego contra los delincuentes.
“Actuó como un nene. No supo qué hacer. Vio al hermano y la madre en peligro y actuó así. En la ruleta me tocó que la suerte estuvo para mi lado”, dijo el hombre a Crónica TV.
Según indicó el dueño de la casa asaltada, ninguno de sus hijos tenían instrucción de tiro y las armas las tenía porque es aficionado a la caza.
También consideró que los asaltantes sólo dispararon “a cualquier lado” para impedir que su hijo salga a perseguirlos y que el roce que recibió el menor fue de un rebote, ya que los tiros no tenían blanco en su familia porque “se dieron cuenta de que eran chicos”.

Tiroteo.
Como consecuencia del tiroteo, uno de los delincuentes recibió dos disparos y murió a los pocos minutos, a pesar de llevar puesto un chaleco antibalas, mientras que sus cómplices escaparon realizando un par de disparos.
El menor de los hermanos recibió un roce de bala en la cabeza aparentemente de un disparo realizado por los delincuentes, sufrió una lesión en el cuero cabelludo, pero se encontraba fuera de peligro, en tanto que su hermano y su madre resultaron ilesos.
Los delincuentes se subieron a un Volkswagen Voyage gris y huyeron a toda velocidad, aunque poco después fue hallado abandonado y se constató que tenía pedido de secuestro ya que había sido robado en el partido de Merlo.
El padre de los chicos, que llegaba a la casa en el momento del incidente, se topó con los delincuentes en plena huida y luego con el cómplice muerto en la puerta de la casa.
El delincuente fallecido fue identificado por la policía como Pablo Andrés González, de 37 años, domiciliado en Haedo y con antecedentes penales.
En su poder fue encontrado un revólver tipo “lechucero” con cinco proyectiles cargados y tenía puesto un chaleco antibala con la inscripción de la policía, aunque no se corresponde con los usados por la fuerza de seguridad bonaerense.
En el caso tomó intervención el fiscal Pedro Marchetti, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) número 7 de Moreno, que no tomó medida alguna sobre el chico que se enfrentó con los delincuentes. (NA)

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