Ataque homofóbico a un escritor

MENDOZA: PATOVICAS GOLPEARON A JUAN SOLA EN UN BOLICHE

El escritor Juan Solá fue víctima de agresiones en un boliche de la ciudad de Mendoza, donde lo encerraron y golpearon. “Lo que me dolió fue la saña con la que lo hacían, porque no era tanto con fuerza como con placer”, explicó.

Según confirmó Solá a la agencia Presentes, el episodio por el que terminó encerrado y golpeado en un cuarto de un boliche el fin de samana pasado, fue confuso.

Así lo relató: “Había comprado una cerveza y el vaso tenía un olor horrible, como a desinfectante. Así que me compré otra. Pero estaba igual. Me marée, pensé que iba a desmayarme, y me apoyé en una columna. Ahí sentí que me levantaban. Supuse que me venían a ayudar, pero me agarraron del cuello. Eran personas del staff de seguridad aunque no tenían ropa identificatoria como de seguridad”, aclaró.

Lo que siguió es lo que denunció doce horas después en la Fiscalía 1 como “privación ilegítima de la libertad y lesiones”: “Me llevaron a los empujones a una habitación sin ventanas y me dijeron: ¿Así que te gusta pegarle a las mujeres? Y yo pensé: ‘¿Justo a mí me viene a decir eso?’. Me hizo gracia. Entiendo perfectamente qué es una violencia hacia la mujer. Y les pedí que viniera la chica que dijo que yo le había pegado y era una guardia de seguridad que sí tenía uniforme. Me mostró el codo, sin ningún tipo de lesión, y me dijo que le pegué cuando me quiso sacar”.

Saña.
“Después de eso, los tipos me siguieron pegando. Lo que me dolió fue la saña con la que lo hacían, porque no era tanto con fuerza como con placer. ‘Te vamos a hacer cagar por puto’, me decían. En todas las frases era ‘puto o maricón’. No sé si la usan con homosexuales o para amedrentar a cualquier varón cisgénero que cacen. Porque eso fue una cacería”.

El lugar en el que lo mantuvieron encerrado alrededor de una hora es, según recuerda, un cuarto sin muebles, aislado del patio y de la zona de baile, cerca de la entrada. “Los que me pegaron también eran del staff del boliche, porque tenían acceso a áreas no abiertas al público”, aseguró.

“Cuando abrieron la puerta del cuarto, se veía para afuera y había un móvil policial. Me tuvieron al lado, con las manos en el baúl del auto. Pensaron que yo estaba borracho. Estaba mareado, golpeado, me empujaron contra la pared. En el empujón los de seguridad me golpearon la cabeza y me rasparon los codos. Todo eso fue constatado por el médico forense”, explicó.

Cuando lo soltaron, le dijeron que no podía denunciar porque no podía declarar ebrio. “Yo no estaba ebrio”, agregó. Doce horas después, cuando estuvo un poco mejor, decidió hacer la denuncia: “Si le pasa esto a un pibe mas anónimo que trabaja de otra cosa, pasa de largo”. Todavía shockeado y dolorido, comentó: “Mucha gente que me escribió y se solidarizó, me dijo que esto es bastante común acá en la ciudad de Mendoza. Es terrible”. El escritor publicó todo el relato en un largo texto en las redes sociales, que se viralizó de inmediato.

Homofobia.
“No tengo dudas de que este ataque es también de odio y homofobia. Aunque no sea lo que lo originó, y no sea solamente eso, el contenido homofóbico del ataque es evidente. Claramente lo usaron como insulto y como ‘excusa’ de la paliza. La homofobia y el odio fueron parte del ataque. Le ha pasado a Juan y por eso se ha podido visibilizar así. Pero la realidad, lamentable, es que esto sucede todos los fines de semana en los boliches de Mendoza: violencia de los patovicas a los jóvenes en los boliches y también esta homofobia constante y más en situaciones de violencia”, aseguró Mercedes Ríos Villegas, abogada feminista de Mendoza, que patrocina la denuncia de Solá. (Anred.org)