Barreda y su primer día en Belgrano

El odontólogo Ricardo Barreda, condenado a reclusión perpetua por el asesinato de su familia, pasó su primera noche en su nueva casa de Belgrano, donde deberá permanecer los próximos cuatro años, sin salir a la calle, hasta completar su pena, tras recibir el viernes el beneficio de la prisión domiciliaria. Ayer por la mañana se observaba tranquilidad en el barrio, donde fueron retirados algunos carteles que hacían alusión a la presencia del dentista y las primeras repercusiones entre los vecinos revelaban tranquilidad y, en muchos casos, hasta indiferencia.
“Nosotros no estamos para juzgarlo. Todos cometemos errores en la vida”, dijo una vecina del edificio ubicado en Vidal al 2300, en tanto un encargado de la cuadra comentó que había personas “molestas” por la -para muchos- perturbadora presencia de Barreda, aunque aclaró que “nadie le tiene miedo”. En las inmediaciones de la nueva vivienda de Barreda se quitaron pasacalles y se borraron grafitis escritos en los últimos días en su contra.
Barreda, de 72 años, ingresó cerca de las 22 del viernes a la casa de su novia Berta André, conocida como “Pochi”, de donde se supone no podrá salir en los próximos años hasta cumplir su pena, que vence en 2012. En el barrio, la nueva presencia generó más revuelo en el periodismo que entre los propios vecinos; la nueva casa de Barreda amaneció ayer con las persianas y las ventanas cerradas. Desde 1995, cuando fue condenado por el crimen de su esposa, sus dos hijas y su suegra, el odontólogo platense venía cumpliendo su condena en la cárcel de Gorina.
(DyN)