“El dinero debe ir a las víctimas”

SOBREVIVIENTE DE TRATA RECIBIRA RESARCIMIENTO ECONOMICO. LA JUSTICIA EXPROPIO AL PROXENETA

Una sobreviviente de trata con fines de explotación sexual recibirá mañana un resarcimiento económico, debido a que la justicia expropió al proxeneta condenado el prostíbulo donde ella y otras mujeres fueron violentadas, en una decisión inédita que Susana Trimarco, mamá de Marita Verón, apoya porque “hay que meterlos presos y sacarles toda la plata a los que se enriquecen con los cuerpos de nuestras hijas”.
Trimarco habló con Télam desde Tucumán, en una charla donde abundan los detalles escabrosos de las 944 vidas rescatadas por el equipo de la Fundación María de los Ángeles que ella creó hace nueve años, pero también las historias de superación y la esperanza permanente “de no morirme sin encontrar a mi hija”.
“Tengo una muy buena noticia -dice apenas atiende el teléfono-; el lunes (mañana), en Santiago del Estero, gracias al trabajo de la fiscal federal Indiana Garzón, se logró condenar a los tratantes, y la casa que servía de prostíbulo se va a vender y el dinero se lo van a dar a la víctima”.

Inédita.
Esta decisión “es inédita, va a sentar jurisprudencia. Es más, queremos que se incluya en la ley de trata y que siempre se dé el dinero a las mujeres rescatadas, que se lo saquen a los tipos que se enriquecen con los cuerpos de nuestras hijas”.
Ella y parte de su equipo, junto a la fiscal, acompañarán a la sobreviviente que ahora está incluida en el programa de testigos protegidos para que pueda “rehacer su vida, luego de ser explotada, maltratada en todos los sentidos”.

Búsqueda.
Santiago del Estero es un lugar emblemático para la mujer que busca a su hija Marita desde el 3 de abril de 2002, día en que se la vio por última vez en Tucumán, ya que en un predio de la zona de la Banda comenzarán, una vez que estén disponibles antropólogos forenses, excavaciones para ver si allí están enterrados los restos de la joven.
“Tengo esperanza, siempre tengo esperanza de encontrar a mi hija”, reitera Susana, que dentro de poco tiempo viajará a España, donde se reunirá con investigadores especializados en trata de las fuerzas de seguridad de ese país y una fiscal que hace tiempo viene trabajando sobre una red de tratantes de mujeres.
“Voy aportando pruebas a esa causa. Disculpame, pero no puedo decir nada mas, sólo que gracias a esta línea de investigación, ya se rescataron varias chicas… y siquiera encontremos a Marita”, apuesta.

Amenazas.
Susana y su nieta Micaela, que tenía sólo tres años cuando desapareció su mamá, viven con custodia: “No nos queda otra. Nos siguen amenazando. Yo recibo llamadas todo el tiempo diciendo que me van a matar a mi o a Mica, o que la van a secuestrar”.
El tono de voz firme de Trimarco se endulza cuando habla de su nieta, de quien se siente orgullosa, a pesar de que “seguro ella se enoja porque te digo que es una excelente alumna. Ella es presidenta del Centro de Estudiantes de su colegio”, donde terminará el secundario para comenzar a cursar estudios universitarios en Relaciones Internacionales y también, Antropología.
La adolescente organiza equipos voluntarios para colaborar con las actividades de reinserción de las víctimas dentro de la Fundación.
“Las dos estamos todo el tiempo haciendo cosas, creo que es para calmar el dolor de no tener a Marita. Ella siente el vacío de su madre, por eso no quiero morirme y dejarla sola sin que la encontremos”, ruega Susana.

Sobrevivientes.
La mujer sabe que rescatar a las víctimas de trata “es un logro, pero ayudarlas a retomar sus vidas es una nueva lucha, a eso nos dedicamos con el equipo. Hay tantas historias horribles y, a la vez, felices, porque ellas van sanando su alma, hablando de lo que les pasó, estudiando, capacitándose”.
En un barrio de la capital tucumana viven 98 sobrevivientes, iniciativa que es parte del trabajo de la Fundación. Allí, el viernes, Susana y su equipo estuvieron limpiando el barrio con los chicos que después tomaron chocolate, mientras las mamás hacían un taller de reciclado: “Vieras las cosas hermosas que hacen”, cuenta. (Télam)

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