“El Estado cede demasiadas cosas, delega la soberanía”

CONVENIO PARA LA CONSTRUCCION DE ARSAT-3

Agustín Espada, licenciado en Comunicación en la Universidad de Quilmes, becario doctoral en el Conicet, se refirió al acuerdo que la Empresa Argentina de Soluciones Satelitales Sociedad Anónima (Arsat) firmó con la estadounidense Hughes para formar Newco, empresa que tendrá a su cargo la construcción de un nuevo satélite, el Arsat-3 que proveerá servicios de Internet satelital.
Hughes, poseedora del 51 por ciento de las acciones, tendrá soberanía casi total sobre el elemento espacial. Desde la perspectiva de Espada el acuerdo no se condice con una “privatización”, como se la presentó en algunos medios, pero tampoco se trata de una “lluvia de inversiones de capital extranjero”. También dijo que lo cuestionable de este acuerdo es que el Estado haya cedido “la soberanía sobre este producto esencial”, ya que Hughes será quien tome las decisiones.
Con el acuerdo, el gobierno estableció un convenio tanto técnico como geopolítico. Y no incluyó solo a Hughes sino también a la francesa Thales Alenia Space. Precisamente, esa empresa, es un ejemplo de asociación público-privado.
Respecto a ese nuevo panorama, Espada dialogó con periodistas de Radio Noticias y manifestó que no se trata de una “privatización de Arsat, a secas”, como se lo presentó en algunos medios, pero tampoco es “una lluvia de inversiones que muestran el interés del capital extranjero o privado en el desarrollo de la industria satelital sin comprometer la soberanía satelital argentina”.
Para Espada, el acuerdo presentó “algunos grises” y argumentó que “lo primero tiene que ver con que esta asociación consiste en armar Newco (una nueva empresa) para llevar adelante el proyecto de desarrollo de construcción y comercialización de la tercera versión de los satélites argentinos, es decir el Arsat-3”.
Cabe recordar que Argentina ya tiene dos satélites en órbita (Arsat 1 y 2) que son propiedad del país, “son un bien público”, pero desde el 2015, cuando cambiaron las autoridades de Arsat, “se retrasó la construcción de la tercera versión en búsqueda de ingresos, es decir, un modelo de financiamiento que exima a la empresa de pedirle dinero al tesoro nacional”.
Esta asociación, según lo explicó Espada, “hace que una empresa estadounidense ponga parte de la inversión necesaria para la construcción”.

Servicio importante.
El Arsat-3 brindará Internet satelital con mejores rendimientos y mejor velocidad de Internet a menores costos. En cuanto a esto, el entrevistado confió que “es un servicio comercial muy importante”. Lo que es cuestionable, según confió, es que “el Estado cede demasiadas cosas, delega la soberanía sobre este tipo de productos esenciales y Hughes no sólo va a tomar todas las decisiones por tener la mayoría de las acciones sobre el satélite, sino que también tendrá la mayoría de las ganancias”, argumentó.
En este sentido explicó que “no es una privatización sobre la empresa Arsat directamente, es una asociación con un privado que tiene parte de dinero del Estado nacional para el desarrollo de este tercer satélite. Pero sí tiene todo el poder de decisión de este satélite. Y el Estado no sólo va a poner el 49 por ciento de los fondos necesarios para la construcción, sino que va a poner también la órbita geoestacionaria, que es esencial”. Respecto a esta órbita el entrevistado dijo que “la órbita es del Estado, no puede ser de un privado, aunque el Estado la gestiona a su modo”.