“Es una jornada de recordación”

Familiares de las víctimas fatales de la tragedia de Once homenajearon ayer la memoria de sus seres queridos y reclamaron justicia a dos años de que una formación de la línea Sarmiento impactará contra la valla de contención de la estación causando 52 muertos y 800 heridos.
A las 8.32, hora exacta en la que se produjo el impacto del tren, los familiares hicieron sonar la sirena por un minuto dando inicio a la ceremonia en el anden 2 que constituyó el primero de los tres momentos del día en el que se recordó la tragedia.
Vestidos con remeras con la leyenda “JU5T1(+1)CIA” más la foto y el nombre de sus seres queridos, los familiares fueron llegando a la estación desde las 7.30 y para las 8.15 ya se encontraban en silencio, aguardando la hora en la que “les cambió la vida para siempre”, tal como comenzó diciendo Paolo Menghini, padre de Lucas quien falleció en la tragedia.
“Es una jornada de recordación, de dolor y de lucha, no sólo para nosotros sino para todo un país que vio a 52 inocentes morir producto de la corrupción”, sostuvo Menghini, que cada 22 encabeza los actos de recordación.
El padre Diego, quien acompañó a los familiares desde el primer día, fue el segundo orador de la ceremonia y destacó que las recordaciones son “momentos de intimidad y fuerte comunión para abrazar y contener, hacer memoria y unir”.
“Que los familiares y amigos estemos aquí luego de dos años de lucha habla bien de ellos (las víctimas) y eso quiere decir que debieron ser familieros, y si generaron pasión por la justicia debieron ser gente solidaria”, señaló el sacerdote.
El cura también valoró la posibilidad de que la justicia obligue “a los responsables irresponsables” de la tragedia estar frente “a un tribunal” al tiempo que consideró que “la cárcel es buena porque obliga a pensar en las víctimas”.

Francisco.
Tras escuchar las palabras de Nicolás, sobrino de Juan Carlos Alonso o “Coqui”, como lo recuerdan sus familiares, Menghini retomó la palabra y contó que a una semana de ocurrido el accidente, fueron recibidos por el entonces cardenal Jorge Bergoglio, hoy el Papa Francisco, “para homenajear a los 52”.
“Nos recibió amorosamente en la Catedral y nos dio palabras de aliento, nos abrazó de a uno y nos dio su acompañamiento mas allá de si éramos o no católicos, y nos dio su amparo como pastor”.
Menghini señaló que unas semanas atrás, Mónica Bottega, madre de Tati, quien también falleció en la tragedia, le escribió una carta al Papa y recibió una respuesta.
“Aquel 22 de febrero de hace dos años nos enlutó a todos. 52 víctimas, la mayor parte de las cuales iba a trabajar se quedaron a mitad de camino, a mitad de camino de la vida”, dice la misiva de Francisco. (Télam)