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Feria del Libro: ovacionaron a Segato

LA ANTROPOLOGA FEMINISTA INAUGURO LA 45º EDICION DEL DESTACADO EVENTO CULTURAL

Este 25 de abril quedó formalmente inaugurada la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Tres días antes ya habían comenzado las Jornadas Profesionales. La figura convocante era la antropóloga Rita Segato, figura clave del feminismo y la tercera mujer en dar el discurso de apertura.
El escenario fue la Sala Jorge Luis Borges, a la que solo se podía acceder por invitación, una medida tendiente a reducir los riesgos de que se repitieran escenas como las que se produjeron el año pasado cuando un grupo de profesores y alumnos se manifestó contra el proyecto de creación de la Universidad de Formación Docente e impidió que hablaran el ministro de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires y el Secretario de Cultura de la Nación, Pablo Avelluto. Pero como dijo hace un par de días María Teresa Carbano, la presidenta de la Fundación El Libro, entidad organizadora del encuentro anual que va por su 45° edición, la Feria del libro es una «caja de resonancia» de los conflictos sociales.

Ventas bajas.
Carbano fue la primera en tomar la palabra para enumerar las propuestas que tiene este año la Feria para los lectores y también para trazar un panorama de las dificultades que atraviesa en este momento el sector que se mueve en torno al libro. Su alocución fue amablemente crítica. Mencionó el proyecto de Ley para la creación del Instituto Nacional del Libro Argentino como una iniciativa positiva que, de concretarse, resultaría beneficiosa para la producción editorial.
También señaló la baja dramática de las ventas originada no solo por la situación económica, sino también por un gobierno que disminuyó significativamente la compra de libros para las escuelas. Lo más preocupante, señaló, es que «la caída no para». «En 2015, se habían impreso 83 millones. En 2018 se produjeron 43 millones de ejemplares. Desde ese entonces venimos decreciendo. El primer trimestre de 2019 fue el peor en cinco años. Respecto de las ventas, solamente en los últimos tres meses cayeron un 12% respecto al mismo periodo de 2018».

Escrache.
La tensión estalló cuando fue el turno del secretario de Cultura de la Nación, Pablo Avelluto. Un grupo de representantes de la Cooperativa de Educadores e Investigadores Populares (CEIP) desplegó un cartel amarillo que decía «Es hora de que los reclamos de los ´bachis´ se cumplan» y repartieron volantes que especificaban dichos reclamos en ocho puntos, el primero de los cuales tenía que ver con el reconocimiento y la oficialización de los bachilleratos populares. Los gritos y una improvisada percusión impidieron que el discurso de Avelluto fuera escuchado.
En una actitud provocadora que no ayudó a que la situación se distendiera dijo desde el escenario: «Por mí pueden gritar todo lo que quieran, tengo toda la noche para decir lo que vine a decir». A esta altura, parte del público acompañó con palmas a los representantes de la CEIP, otra le dio la espalda al secretario de Cultura y mucha otra gente se levantó para irse. Mientras tanto, Avelluto dio su discurso aunque ya nadie lo escuchaba.

Ovación.
La antropóloga fue recibida con una ovación, sobre todo cuando dijo que iba a hacer una suerte de elogio de la desobediencia. Comenzó su alocución hablando del colonialismo cultural. Dijo que el discurso de Gabriel García Márquez al recibir el Nobel le había producido una sensación de desagrado que aún perduraba en ella. En esa oportunidad el autor se había referido a las soledad de América Latina.
Segato interpretó que esa soledad a la que se refería estaba ocasionada por la falta de reconocimiento de estas latitudes por parte de Europa. También contó una anécdota personal que venía al caso. Una editorial española se había interesado en publicarla, pero ella rechazó la propuesta porque publicaba en Argentina y no quería ser cómplice de que un editor argentino tuviera siempre menos oportunidades que un editor europeo. Mencionó, además, a editoriales argentinas que como Corregidor, Colihue y muchas otras publican empecinadamente desde hace años sin tener el reconocimiento y la difusión de sus pares europeas.En el mismo sentido se refirió a que también el feminismo tiene características distintas en cada país. «No es lo mismo Me too que Ni una menos», dijo. Y concluyó con la reivindicación del aborto legal y gratuito: «¡Abajo el mandato de masculinidad! Por el derecho de los pueblos a sus territorios y a su estilo de vida en el arraigo comunal. Sí al aborto legal, seguro y gratuito. Ni una menos. Justicia para Sabina Garnica, niña de 11 años de La Rioja y militante de La Garganta Poderosa, violada y asesinada el 14 de abril. Ni una trabajadora de prensa menos. Reconocimiento para los bachilleratos populares. Por un mundo radicalmente plural». (Tiempoar.com.ar)