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Inicia juicio por tragedia de Austral

A MAS DE VEINTE AÑOS DEL ACCIDENTE AEREO

Treinta y cinco funcionarios vinculados al sistema de aviación civil se sentarán el próximo martes en el banco de los acusados para responder en un juicio oral y público por el delito de estrago doloso, en relación al accidente del vuelo 2553 de Austral que se estrelló en Fray Bentos, Uruguay, en octubre de 1997 y causó 74 muertes. La instancia oral llega más de veinte años después de la primera investigación judicial, a cargo del entonces juez federal de primera instancia, Jorge Ballestero, que indagó en torno a la posibilidad de que se hubiera producido un «estrago doloso».
Para la instrucción del juicio, el juez tomó un informe en base a las pericias de la Junta de Investigación de Accidentes de Uruguay. Ese texto señaló que «equivocaciones en la toma de decisiones de la tripulación, llevaron a la aeronave a volar fuera de sus límites, perdiendo velocidad en medio de una furiosa tormenta, con dificultades de comunicación con (el aeropuerto internacional de) Ezeiza y sin haberse percatado de que estaba ya en territorio uruguayo».

«Estrago doloso».
La justicia investigó entonces la participación de funcionarios de la Dirección Nacional de Aeronavegabilidad, un organismo bajo el control de la Fuerza Aérea, y también de los responsables del vuelo de la empresa Austral. En 2004, Balletero sobreseyó a todos los imputados por falta de mérito pero la medida fue apelada y la Sala I de la Cámara Federal revocó la decisión y ordenó al mismo magistrado profundizar la investigación.
Dos años después, el juez federal procesó a los mismos que había sobreseído al considerar que estaba probado el «estrago doloso», ya que los funcionarios y técnicos estaban al tanto de los déficits de instrumental de la aeronave y aún así consintieron que volara.
En 2013 la causa quedó radicada en el Tribunal Oral Federal 5. Como una de sus medida procesales, el TOF ordenó que se instrumente una nueva pericia completa sobre el accidente, que culminó en 2017. Con esas evidencias, se iniciará este martes en los tribunales de Comodoro Py la primera audiencia del juicio a los involucrados directos en una de los mayores accidentes aéreos de la aviación civil argentina.

Corrupción.
Un grupo de hijos de las 74 víctimas fatales del vuelo 2553 de Austral, coincidieron ayer en que «la corrupción impidió que se condene a los culpables y se avance en la causa», a tres días del inicio del juicio oral. Sin embargo, los hijos de esa tragedia descreen de la justicia pero sienten el compromiso de alcanzarla por sus padres fallecidos y por los que quedaron, hoy cansados de una lucha que ya lleva dos décadas, y hablan de «cargarse al hombro la causa» para terminar el duelo.
«No puedo llorar y recordar lo mejor de mi vieja porque tengo que militar esta tragedia para pedir justicia y demostrar que nada avanzó, que la corrupción dilató la condena de los culpables y que todo comenzó con la privatización de Austral y Aerolíneas Argentinas en los años 90», dijo Mauro Vázquez, de 32 años, hijo de Susana Trotta, comisario de a bordo del avión Mc Donnell Douglas DC-9-32.

Desidia.
Mauro remarcó aquello que año tras año repiten los familiares: Los aviones de Austral, línea aérea que se privatizó en 1987 y más tarde pasó a manos de la empresa española Iberia, eran «obsoletos» y los compraron a un precio ínfimo, algunos con 55.000 viajes. «Falló el funcionamiento del Tubo de Pitot (sistema que nutre al velocímetro y altímetro del avión) y el piloto obtuvo datos erróneos sobre la velocidad de la nave», detalló el joven, quien agregó que el avión «cayó por desidia de la empresa, no por negligencia de quien manejaba o por la tormenta».
Silvina Rumanchella, abogada de los familiares y hermana de otra de las azafatas fallecidas, Viviana, explicó que también faltaba una alarma que «es una luz ámbar que advierte cuando falla el sistema de calefacción de los Tubos de Pitot y eso consta en el informe realizado por la Comisión Investigadora de Accidentes e Incidentes Aéreos de Uruguay (Ciada) y es una exigencia de la normativa argentina».

«Traumas comunes».
Mauro evoca esa noche de tormenta del 10 de octubre de 1997 como si fuera hoy, cuando dos personas llegaron a la casa de su abuela y le informaron a su padre sobre el accidente y que el avión estaba en una ruta de Uruguay. Una semana después, sus padrinos lo llevaron al zoológico y al volver y ver su casa llena de personas, su padre le dijo que su mamá «ya no iba a volver». «Desde entonces, si no me duermo antes de la medianoche, me despabilo hasta las 4. Además, me acuerdo que toda la secundaria llevé la mochila de mi mamá y no me la despegaba», reconoció Mauro, sobre los rastros de la tragedia.
Yamila, a su vez, nunca pensó que a sus 12 años y con sus hermanas de 7 y 5, tendría que reclamar justicia con pancartas en la calle. «Nos dimos cuenta que teníamos traumas comunes: íbamos a la escuela con un trozo de avión en la mochila o nos daba miedo la tormenta», describió Yamila, quien realizó el documental «AU2553» donde cuenta las historias de los hijos «para que dejen de ser 74 víctimas y tengan nombre y apellido». (Télam)