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Jubilados no pagarán Ganancias

HISTORICO FALLO DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA

Por cuatro votos contra uno, la Corte Suprema de Justicia resolvió la inconstitucionalidad del pago de Ganancias para los jubilados. Los jueces Ricardo Lorenzetti, Juan Carlos Maqueda, Horacio Rosatti y Elena Highton de Nolasco ratificaron los fallos de primera y segunda instancia, que le habían dado la razón a la denunciante, María Isabel García. En contra se pronunció el presidente del máximo tribunal, Carlos Rosenkrantz, quien nuevamente quedó en soledad y alineado con la postura del Gobierno Nacional. Además, los magistrados le pidieron al Congreso que elabore una ley para darle un tratamiento diferenciado a «los jubilados en condiciones de vulnerabilidad por ancianidad o enfermedad, que conjugue este factor relevante con el de la capacidad contributiva potencial».
Si bien la Corte resolvió en este caso puntual, lo más probable es que la decisión tenga efectos directos sobre el resto de los jubilados que ya iniciaron reclamos ante la Justicia y que indirectamente también alcance a los demás jubilados que son afectados por el tributo pero no presentaron aún sus demandas. Deberán, en ese caso, hacer su propio planteo ante los tribunales.
El universo de potenciales jubilados alcanzados por este fallo es de unos 300.000 en todo el país. Son quienes ganan más de 62.462 pesos por mes. Según informó la Anses, por año recauda unos 5.265 millones de pesos por este concepto. Si finalmente se confirman los fallos de primera y segunda instancia, el Estado dejará de percibir ese ingreso anual y, además, debería pagar a quienes judicializaron el reclamo.

El fallo completo.
Los cuatro jueces hicieron especial hincapié en la diferencia entre los trabajadores activos, que sí pagan Ganancias en sus salarios, y aquellos trabajadores pasivos que perciben el haber jubilatorio. «Desde el punto de vista constitucional, hacer prevalecer el principio de igualdad supone reconocer que es tan injusto gravar en distinta forma a quienes tienen iguales medios como imponer la misma contribución a quienes están en desigual situación», sostienen.
En el caso de los jubilados, subrayan los avances establecidos en la reforma constitucional de 1994 para proteger efectivamente a los «colectivos de personas en situación de vulnerabilidad» y enmarcan a los adultos mayores en ese grupo. «El envejecimiento y la discapacidad son causas predisponentes o determinantes de vulnerabilidad, circunstancia que normalmente obliga a los concernidos a contar con mayores recursos para no ver comprometida seriamente su existencia y/o calidad de vida y el consecuente ejercicio de sus derechos fundamentales», señalan Lorenzetti, Highton, Maqueda y Rosatti.
De manera implícita, los magistrados hacen referencia al tema que más sensibiliza al Gobierno: la afectación de la recaudación tributaria. «No es dable postular que el Estado actúe con una mirada humanista en ámbitos carentes de contenido económico inmediato y sea insensible al momento de definir su política fiscal. Es que, en definitiva, el sistema tributario no puede desentenderse del resto del ordenamiento jurídico y operar como un compartimento estanco, destinado a ser autosuficiente a cualquier precio», retrucan.
En el caso puntual de García, los jueces aluden especialmente a las particularidades de su situación. Contaba en 2015, al presentar la demanda, con 79 años, padecía problemas de salud y los descuentos realizados en su beneficio jubilatorio oscilaron en el período marzo a mayo de 2015 entre el 29,33 por ciento y el 31,94 por ciento.
Si bien en reiterados párrafos expresan que no buscan interferir en las facultades de otro poder, los jueces explican que pondrán esta situación «en conocimiento del Congreso, para que este identifique situaciones y revise, corrija, actualice o complemente razonablemente el criterio genérico originario atendiendo al parámetro establecido por la justicia».

Voto de Rosenkrantz.
El presidente de la Corte volvió a quedar en soledad. De todas maneras, el magistrado designado por Macri no confrontó abiertamente con los argumentos esgrimidos por la mayoría, sino que se concentra en el fallo de la Cámara Federal de Paraná, apelado por la Anses. Allí sostiene que los haberes jubilatorios son una «renta», tal como la define la Ley de Impuesto a las Ganancias y destaca que no existe «doble imposición» del tributo, uno de los fundamentos del fallo de segunda instancia.
Rosenkrantz asegura que el impuesto que se paga en actividad y el que se paga por recibir beneficios jubilatorios responde «a hechos imponibles distintos que gravan distintas manifestaciones de riqueza». Además, detalla las jubilaciones no se pagan solamente con los aportes de los trabajadores en actividad, sino que son parcialmente financiadas por la recaudación general de impuestos.
Por último, discrepa con sus pares al afirmar que el Poder Judicial «no tiene facultades para invalidar los gravámenes en razón de su injusticia o inconveniencia, del exceso de su monto o de las formas de percepción, mientras de ellos no resulte una violación de las disposiciones constitucionales».

Otro golpe para Rosenkrantz
Si algo le faltaba a Carlos Rosenkrantz para terminar mal el día, tres de sus compañeros de la Corte Suprema se encargaron de dárselo. Rosenkrantz es el abogado del establishment que llegó a presidente de la Corte Suprema de la mano de Mauricio Macri y sus compañeros son Ricardo Lorenzetti, su antecesor como titular de la Corte, Juan Carlos Maqueda y Horacio Rosatti.
La primera mala noticia del día no fue sorpresa, por lo menos para él. El presidente del Tribunal Supremo volvió a quedar solo frente al voto de sus otros cuatro colegas, esta vez en el trascendental fallo que exime de pagar ganancias a los jubilados.
La segunda, menos esperada, fue la decisión de quitarle el control del Centro de Información Judicial (CIJ), el sitio web donde se publican las sentencias producidas por los jueces de todo el país. Para hacerlo, desplazaron de su conducción al elegido de Rosenkrantz, Juan Pablo Lahitou, que llegó a ese lugar después de haber sido la mano derecha de Bernardo Saravia Frías en la Procuración del Tesoro. En su lugar, nombraron a Pablo Méndez, un funcionario de la extrema confianza de María Bourdin, quien había ocupado ese lugar hasta que el actual Presidente decidió echarla como parte de la ofensiva contra su antecesor.
Rosenkrantz había heredado el CIJ cuando reemplazó a Lorenzetti al frente de la Corte. En rigor, el CIJ vuelve al anterior presidente de la Corte en la figura de Pablo Méndez, que responde a María Bourdin, quien estuviera a cargo de la web en tiempos de Lorenzetti como cabeza del tribunal. Desde que se produjo el recambio por Rosenkrantz en la cúspide del Poder Judicial, el CIJ funcionó con intermitencias, al mando de Juan Lahitou.
El sitio web pasó a ser parte de la disputa interna cuando Rosenkrantz sacó de su lugar a Bourdin, a fines de septiembre del año pasado. Además de transferir a Bourdin, Rosenkrantz dispuso lo mismo con Méndez, lo cual derivó en la respuesta pública de Lorenzetti. En ese punto, el presidente de la Corte mandó una resolución interna, por la cual ordenó recuperar «los dispositivos tecnológicos» y las claves para administrar el sitio web.
Se trató de una divisoria de aguas, ya que Rosenkrantz, al contrario de la tradición en la Corte, zanjó una cuestión administrativa sin consensuar con los otros ministros. Allí se gestó la ofensiva contra el presidente. A fines del año pasado, Lorenzetti, Maqueda y Rosatti firmaron una resolución por la cual las cuestiones administrativas dejaron de estar en manos del presidente de la Corte. A partir de ese momento, debía contarse con tres firmas, algo que nunca se había implementado en tiempos de Lorenzetti.
Así se escribió un nuevo capítulo de la interna tribunalicia, apenas una semana después que Rosenkrantz inaugurara el año judicial y proclamase, entre otras cosas, que «toda crisis de legitimidad es una crisis de confianza», porque, «un Poder Judicial sin legitimidad pierde su razón de ser, pues sin legitimidad un Poder Judicial no puede ser eficaz en la realización de sus fines». (Pagina12.com)