La Iglesia advirtió sobre “grietas que se profundizan”

Los obispos advirtieron en sus mensajes de Navidad que las grietas y divisiones se “profundizan” en la sociedad, por lo que hicieron un llamado al diálogo, la unidad y la reconciliación de los argentinos, además de reclamar “mayor sensibilidad” con pobres y excluidos.
La Conferencia Episcopal Argentina, que preside monseñor José María Arancedo, criticó a los políticos que anteponen “intereses electorales” al bien común le “hacen mucho daño al país”, e hizo un llamado “apremiante” a los empresarios para que inviertan en empleo digno y bien remunerado.
“Como pueblo necesitamos sentarnos a la mesa, disponernos para el diálogo responsable y permanente, y así fortalecer nuestra aún frágil convivencia ciudadana”, aseveró en el mensaje que la mesa ejecutiva del Episcopado llevó el viernes al presidente Mauricio Macri.
El arzobispo de Tucumán, Alfredo Zecca, destacó que la Navidad siempre llena de esperanza, pese a los momentos de dolor padecidos durante el año, e hizo un llamado a la reconciliación y a “apostar todos a una unidad cada día más profunda”.
En tanto, una decena de obispos patagónicos coincidieron en afirmar que “el camino verdadero y lleno de esperanza para superar diferencias y conflictos no será nunca el de la violencia sino el del respeto, el diálogo y el encuentro fraterno”.

Pobreza.
El obispo de Quilmes, Carlos Tissera, expresó su preocupación por el crecimiento de la pobreza, el aumento de la cantidad de niños que “necesitan comer”, el trabajo que está faltando y el “dinero que no alcanza”, por lo que exhortó a unirse en el reclamo de las 3T que plantea el Papa Francisco: techo, tierra y trabajo.
El arzobispo de San Juan, Alfonso Delgado, pidió a Dios como regalo “más políticos a quienes les duela la vida de los más pobres” y consideró “imperioso procurar que haya trabajo digno, educación y cuidado de la salud para todos los ciudadanos”.
El obispo de Nueve de Julio, Ariel Torrado Mosconi, alertó que uno de los problemas argentinos son “las grietas que se profundizan”, “las diferencias que se ahondan” y “la tentación permanente de la división y la falta de unidad”.
“No es extraño que una misma palabra tenga significados y resonancias diversas en quienes la pronuncias. Y no hablemos de los gritos, insultos y otras lindezas que hacen que la vida ciudadana se parezca más a una batalla campal en medio de la oscuridad: todos contra todos”, planteó el obispo Sergio Buenanueva. (DyN)