Las lluvias castigan a 3,5 millones de hectáreas

El Ministerio de Asuntos Agrarios bonaerense informó ayer que la superficie afectada por las intensas lluvias caídas en las últimas semanas en la provincia, ascienden a 3,5 millones hectáreas.
De acuerdo a un relevamiento efectuado por la Dirección de Emergencia de la cartera agrícola, 3.519.201 de las 29 millones de hectáreas de superficie que abarca la provincia de Buenos Aires enfrentan algún tipo de inconveniente a causa de las inundaciones.
Los datos contrastan con la información proporcionada por distintas entidades rurales como Federación Agraria Argentina (FAA) y la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y la Pampa (Carbap), que en los últimos días dijeron la superficie afectada es de entre 5 y 10 millones de hectáreas.
En un comunicado, el ministerio de Asuntos Agrarios además explicó que “mientras que la apicultura y ganadería registran bajas, las perspectivas de siembra para la zona norte bonaerense son alentadoras”.

Pérdida.
El informe oficial señala que el área sembrada de trigo y cebada al 28 de agosto es de 3.028.030 hectáreas, de las cuales 412.590 se vieron afectadas por el fenómeno climático, lo que produjo una pérdida del 14 por ciento sobre el total del sembrado.
También detalló que las precipitaciones ocurridas en agosto generaron importantes excesos de agua en el centro y sudeste de la provincia con pérdidas sobre el stock ganadero y la producción apícola.
La ganadería ve su mayor perjuicio en la pérdida de superficie en pastoreo, pasturas verdeos y campo natural, y de terneros, en un momento en donde las vacas se encuentran en pleno proceso de parición.

Ayuda.
Para el ministro del área, Gustavo Arrieta, “las pérdidas de cultivos amortiguan su impacto ya que los lotes agrícolas ocupan los estratos más altos de las cuencas y las pérdidas se producen en porcentajes variables, de acuerdo a la cantidad de bajos y/o cubetas que posean los lotes en donde se produce el encharcamiento”.
Además aseguró que “cada productor afectado debe ir a su municipio y llenar una declaración jurada muy simple para pedir acogerse en el mecanismo de emergencia o desastre, según corresponda”.
Sostuvo que “en algunos casos se prorrogan las deudas bancarias y los impuestos, y en otros, los de zona de desastre, se prorrogan por más plazos los vencimientos y en la mayoría se anula el pago”.
Recordó que el mes pasado fue “el segundo agosto más llovedor en 60 años, por lo que las consecuencias fueron muy duras”, pero aclaró que “si no se hubieran hecho las obras públicas que hicimos en los últimos años en esas zonas, estaríamos mucho peor”.

Cultivos invernales.
El estudio oficial a la vez precisa que el año en curso se caracteriza por un “bajo porcentaje de superficie dedicada a cultivos invernales con una transferencia de área de esta actividad a planteos de siembra gruesa, donde los retornos económicos arrojan mejores resultados”.
Desde este punto de vista, indica que la zona Norte de la Provincia “encara el período previo a la siembra con una reserva de agua importante como para garantizar el desarrollo de los cultivos”.
Se afirma en el informe que si bien las superficies más bajas pueden anegarse y probablemente no se siembren, la situación en general de los lotes para esta vasta zona son “muy buenas”.

En condiciones.
Se agrega que Salto, Pergamino, Colón, Junín, General Arenales, Leando N. Alem, Chacabuco, Chivilcoy, San Antonio de Areco, ciertas zonas de Roque Pérez, Lobos, Navarro, San Miguel del Monte, Las Flores, Brandsen, Rauch, Ayacucho y Cañuelas, que no están influenciadas por el desborde de los ríos, arroyos o canales, “se encuentran en condiciones de producir tanto para la nueva cosecha gruesa como para el aprovechamiento de la explosión de pasto que traerá la primavera”.
En tanto, se explicita que el sudoeste bonaerense, región caracterizada por la extrema sequedad de su clima, ve con alivio y esperanza las precipitaciones ocurridas durante el mes pasado que cortan el largo período de seca que atraviesan. (Télam)