Lavagna le dirá al FMI que el acuerdo debe renegociarse

Hoy lunes, uno de los referentes económicos argentinos a los que desde el Fondo Monetario Internacional más se respeta, Roberto Lavagna, indicará que el acuerdo firmado por la Argentina en septiembre del año pasado y que está vigente hasta diciembre de 2020 debe ser renegociado.

El exministro de Economía, que mantiene directa e indirectamente contactos más que sólidos con la cúpula directiva del organismo financiero internacional, preparó durante toda la semana anterior el mensaje que hoy le dará a los responsables del caso argentino. Y el diagnóstico al que llegó es duro.

Según su visión, este año ya habrá que utilizar parte del waiver acordado de hecho con el organismo de un 0,4% de déficit total, siempre que este coincida con los gastos sociales ya presupuestados por el Gobierno y por los planes de ayuda fiscal para inversiones en bienes de capital. Esto permitiría cerrar el 2019 electoral, y conseguir la firma de los técnicos del FMI para este ejercicio.

El problema será el 2020, cuando el acuerdo ya esté completo en los desembolsos de los u$s56.300 millones, pero Argentina tenga que volver a ejecutar un plan de ajuste que cumpla el déficit cero de manera puntillosa; pero que además obligue al Gobierno a avanzar en dos reformas estructurales como la laboral y la previsional y la reducción completa de las transferencias a las provincias.

Esto dentro de un marco donde el próximo Gobierno no recibirá dinero desde el FMI, donde tendrá vencimientos de deuda similares a los de este año (algo más de u$s20.000 millones) y donde, según la visión de los técnicos que acompañan a Lavagna, la actividad económica no dará signos serios de recuperación y la situación social continuará en un nivel más que complicado. Esto derivaría, según la visión del exministro de Economía, en una necesidad de renegociación sin rompimiento, con el FMI.

Una novedad que aporta el círculo íntimo de Lavagna, es que el dato es compartido y hasta comprendido por los hombres del FMI. Insisten en una percepción que ya consignó Axel Kicillof cuando Cardarelli y Alleyne lo visitaron el jueves pasado en el Congreso: el FMI considera que el actual acuerdo se basa en la necesidad de una estabilización del tipo de cambio, y no en un proyecto de crecimiento y desarrollo de largo plazo. (Ámbito)