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«No hay ningún ejército victorioso»

ALBERTO FERNANDEZ AYUDO A EVO MORALES A LLEGAR A MEXICO

Alberto Fernández trajinó su celular durante todo el día para conseguir que Evo Morales saliera de Bolivia rumbo a México, el primer país que le ofreció asilo político. Fernández había conseguido incluso que también Paraguay aceptara recibirlo, pero el vice Alvaro García Linera le respondió que consideraban mejor la distancia que le ofrecía México, dado el nivel de violencia imperante en Bolivia. El presidente electo también hizo llamadas a algunos líderes en busca de alertar sobre el golpe ocurrido y obtener respaldo internacional para Morales.
Desde Bolivia llegó la alerta de que los consulados argentinos estaban cerrados ante los pedidos de auxilio de funcionarios bolivianos. Fernández le transmitió de inmediato el reclamo a Mauricio Macri, porque algo de eso habían hablado el día anterior. Macri, aparentemente no al tanto de la situación, luego le reenvió un mensaje del canciller Jorge Faurie asegurándole que el tema había sido solucionado .
«Pocos hombres que le gusten tanto los problemas, incluso más allá de las fronteras», lo definió en sorna el ex senador chileno Marco Enríquez-Ominami en la presentación de un libro sobre campañas electorales y progresismo que compartieron ayer en el Centro Cultural de la Cooperación. Ominami, amigo de Fernández y uno de los fundadores del Grupo de Puebla que sesionó el fin de semana, lo vio durante toda la jornada ocuparse de la situación en Bolivia, algo que nadie podría demandarle, cuando todavía le falta un mes para asumir. Fernández incluso habló el lunes con Evo Morales para transmitirle su solidaridad y ponerlo al tanto de las tratativas para sacarlo sano y salvo.

Las gestiones.
El presidente electo se comunicó con el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, por el envío del avión para buscar a Morales. «Gracias a Dios tenemos la solidaridad de los presidentes. Tenemos que tener una enorme gratitud con AMLO», diría después.
El trabajo lo completaron el encargado de Latinoamérica de la cancillería mexicana, Maximiliano Reyes -también en Buenos Aires por el encuentro de Puebla- y el canciller Marcelo Ebrard. Fernández agradeció la política histórica del país azteca de recibir exiliados políticos, como sucedió con miles de argentinos durante la dictadura. También se contactó con el presidente de Perú, Martín Vizcarra, quien debía permitir el paso y el abastecimiento del avión en su país. Tanto a López Obrador como a Vizcarra los conoce porque los fue a visitar recientemente. El otro presidente que lo recibió en las últimas semanas fue justamente Evo Morales, en una cena en Santa Cruz de la Sierra de la que Fernández salió encantado.
Cuando el operativo parecía trabarse, Alberto Fernández también se comunicó con el paraguayo Mario Abdo, quien lo sorprendió con su total predisposición. «Si usted me lo pide, presidente, con todo gusto», le respondió sobre la posibilidad de dar refugio a Evo y su gente. Sus contactos también incluyeron a la titular de la Secretaría Iberoamericana, la costarricense Rebecca Grynspan, quien a su vez se comunicó con el catalán Josep Borrell, flamante jefe de la diplomacia europea.
Los puso al corrientes de la situación crítica en Bolivia. Semejante red daba como resultado que el lunes a la noche, cuando presentaba el libro junto a Ominami, las dos autoras y ex diputado Juan Carlos Junio, el avión mexicano estuviera próximo a concretar el rescate de Morales y García Linera.
Macri se sorprendió cuando se enteró, a través del presidente electo, que los consulados argentinos estaban cerrados a los pedidos de asilo. El Presidente le transmitió la consulta a su canciller y luego le reenvió la respuesta directamente a Fernández. Al parecer, había sido el embajador quien había dado la instrucción de bajar la persiana de los consulados. Recibió la directiva en contrario. Había dos ministros de Evo en la embajada argentina: el de Gobierno, Carlos Romero, y la de Planificación, Mariana Prado.

Lula Y Piñera.
Otro de los integrantes del Grupo de Puebla, el ex canciller brasileño Celso Amorim, le pasó su teléfono en el que estaba conversando con Lula. Hubo saludos, bromas y risas por la liberación del ex presidente y la promesa de un pronto encuentro. No le dijo si planeaba asistir a su asunción. «Son amigos, vienen cuando quieren», respondió Fernández.
Como había anticipado, volvió a conversar con el chileno Sebastián Piñera, a quien desea ayudar a solucionar la situación que atraviesa. «Hay que ayudar a bajar la locura de que se volteen a los presidentes», coincidieron. Fernández no descarta la posibilidad de viajar a Chile si Piñera considera que eso puede ayudar a llevar calma

Repudio a EE.UU.
El presidente electo Alberto Fernández criticó la posición que tomó Estados Unidos con respecto al golpe de Estado perpetrado contra el presidente boliviano Evo Morales. «No comparto el comunicado de Estados Unidos, no hay ningún ejército victorioso», opinó Fernández, quien aseguró que todo lo que ocurrió en Bolivia fue «una vergüenza».
En el marco del pedido de asilo al que tuvo que acudir Morales para preservar su vida, Alberto Fernández agradeció la generosidad de Abdo Benítez, el presidente de Paraguay, y de López Obrador, mandatario de México. «Tuvimos serias dificultades para garantizar la seguridad de Evo, de Linera y sus ministros», contó sobre las gestiones de las que participó.
El mandatario electo, criticó la posición que asumió Donald Trump con respecto al quiebre democrático en Bolivia. «Estados Unidos volvió a las peores épocas de avalar golpes de Estado en América Latina», apuntó al repudiar que no existió «ningún ejército victorioso» como aseguró el presidente norteamericano.
«La auditoría de la OEA está manipulada en sus resultados y aun así Evo aceptó hacer una nueva elección, no se entiende el golpe de Estado», remarcó Fernández, quien deseó una pronta recuperación democrática para el país vecino y que «haya elecciones libres sin proscripciones». (Pagina12.com/NA)

Macri sigue negando el golpe
El presidente Mauricio Macri le dedicó por primera vez más de un minuto a hablar de Bolivia. Nuevamente, evitó hablar de un golpe de Estado. Dos días después de concretada la salida de Evo Morales, que debió exiliarse en México ante el riesgo para su vida, el mandatario argentino sostuvo que condena «la violencia», en abstracto.
«Quiero dejar en claro que repudiamos la violencia de cualquier tipo y bajo cualquier circunstancia», fue la forma en la que Macri optó por referirse a lo que está ocurriendo en Bolivia.
Su canciller, Jorge Faurie, siguió diciendo que las Fuerzas Armadas le «sugirieron» a Morales que dejara la Presidencia. Lo contradijo su antecesora, Susana Malcorra, quien advirtió que se trata «de un golpe de Estado, no es una cuestión debatible».
De esta forma, la ex canciller se sumó a los sectores que se desmarcaron de Macri, tal como hicieron la UCR, la Coalición Cívica y hasta algunos dirigentes cercanos al Presidente.
Finalmente, en un acto en el Museo de Casa Rosada, debió encarar algún tipo de discurso sobre el exilio forzoso de Evo Morales. «Quiero dejar claro que repudiamos la violencia de cualquier tipo y bajo cualquier circunstancia. Nosotros creemos en el diálogo como único método de salida de cualquier crisis que pueda tener una Nación», aseguró Macri sin hacer referencia a la renuncia forzada de Morales ni tampoco a su exilio.
«Entendemos que las elecciones son la mejor manera de trasparentar la voluntad del pueblo boliviano y que sus mecanismos previstos en la Constitución son los que van a permitir resolver esta cuestión», aseguró Macri, quien no dijo nada sobre los ataques a funcionarios, que debieron asilarse en embajadas extranjeras. (Pagina12.com)