No tendrán obstáculos
Las personas ciegas que utilizan perros guía ya no tendrán obstáculo para ingresar a medios de transporte, comercios, cines, restaurantes, centros de salud u oficinas de la administración pública a partir de la ley que, para garantizar este derecho, sancionó en la noche del miércoles el Senado de la Nación y que es fruto de una lucha de 12 años.
Es que si bien 7 de las 24 provincias argentinas y algunos municipios habían legislado al respecto, no existía aún una ley nacional que consagre "el derecho al acceso, deambulación y permanencia, a lugares públicos y privados de acceso público, de toda persona con discapacidad total o parcial acompañada por un perro guía o de asistencia, en condiciones de igualdad con el resto de la ciudadanía".
"Estamos muy felices con la noticia pero para nosotros es un punto de inicio, lo que falta ahora es que la gente tome conciencia, la conozca y la cumpla", contó María del Carmen Gómez, técnica en narración oral y orgullosa madre de "Keegan", una perra labradora especialmente entrenada en EE.UU.
"Yo hace 11 años que tengo una perra guía y todavía hay gente que me dice `¡cómo te dejan subir con ella al colectivo!` siendo que la norma específica sobre transporte es de 2003", agregó la mujer que lleva años de activismo para la sanción de esta ley.
Alegría.
La nueva ley fue recibida con enormes muestras de alegría por asociaciones ligadas a los discapacitados visuales, como Faica (Federación Argentina de Instituciones de Ciegos y Amblíopes), y por los usuarios de perros guía que se congregaron en las afueras del Congreso Nacional.
"Así como toda persona con discapacidades motoras tiene derecho a moverse con una silla de ruedas o un bastón, nosotros tenemos que tener derecho a movernos con nuestros perros, que son nuestros ojos", aseguró el rosarino Maximiliano Marc, quien junto a su perro "Bandit" viene realizando una fuerte campaña para la aprobación de esta ley.
"Lo que ocurría hasta ahora era que terminábamos siendo rehenes de nuestro propio territorio, porque en las provincias y municipios que no tenían una ley dependíamos de la buena voluntad de la gente", dijo.
"Yo por ejemplo me fui de vacaciones a Córdoba y me terminé volviendo antes de tiempo porque fue un caos: los hoteles no nos querían alojar, nos hacían problema en cada café y en cada colectivo", contó. (Télam)
Artículos relacionados
