“Nunca podremos cerrar las heridas”

SE CUMPLIERON 12 AÑOS DE LA TRAGEDIA DE CROMAÑON

Familiares de sobrevivientes y víctimas de la tragedia de Cromañón, de la que ayer se cumplieron 12 años, coincidieron en manifestar que “nunca podrán cerrar la herida” pero que el acompañamiento les “hace más fácil sobrellevar al dolor” mientras remarcaron que el papel de la Iglesia fue fundamental porque les dio “consuelo” ante la “falta de Justicia”.
Los familiares colmaron la Catedral Metropolitana donde el obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Buenos Aires dio una misa en la que remarcó que “los familiares han ido acompañándose en el dolor” y que desde la Iglesia quieren “acompañarlos porque el amor fortalece” y saben que “están junto a todo ese amor de los jóvenes que murieron de una manera tan inentendible y gratuita”.
El décimo segundo aniversario por Cromañón, donde 194 jóvenes murieron intoxicados como consecuencia de un incendio en el boliche donde tocaba el grupo de rock Callejeros, encontró a los familiares en la misa en la Catedral y luego marchando hacia el “santuario” erigido en la barrio de Once, en la esquina donde se emplazaba el local incendiado.
En tanto, otro grupo decidió hacer un breve acto en Plaza de Mayo, y otro montó un escenario en la zona del Obelisco donde actuaron bandas de rock. “Desde esas noche -el 30 de diciembre del 2004- los familiares de las víctimas, amigos y sobrevivientes luchamos reclamando Memoria, Verdad y Justicia por los derechos humanos de ayer y de hoy” expresa un texto que repartieron bajo el logo “Cromañón que no se repita”.

“Consuelo”.
El titular de la comisión de Pastoral Social de la Iglesia, Jorge Lozano, presente de la misa, dijo que “esto no es sólo un acontecimiento de la historia, es poner nuestro corazón lleno de dolor delante de todos para lograr esa fraternidad y el consuelo de todas las familias”.
“Los frutos de la lucha de las familias han sido muchos, está el afecto y el cariño de todos los que hemos compartido ese dolor, mientras que en la sociedad se ha instalado la idea de cuidar la seguridad de los jóvenes en lugares de encuentro masivo ya que la Justicia aunque lenta no va a devolver la vida a los que murieron”, indicó Lozano.
Por su parte, Amelia, madre de Gabriela de 15 años, fallecida en la tragedia, aseguró que “no me conforma que cuatro estén presos porque no tengo a mi hija, si ella estuviera no estaría más en la puerta de esta Iglesia, pero Dios me escuchó, yo soy una sobreviviente más, esto no terminó porque nuestros hijos no regresan y nosotros seguimos sobreviviendo”.
Carlos, padre de un hijo sobreviviente y de otro que falleció en la tragedia aseguró que “esto no tiene cura y lo vamos a llevar hasta el último segundo de nuestra vida. Existió una desidia total del gobierno de turno, hizo que todo sea un circo, jugaron con nuestro dolor, intentaron que se solucione algo pero nada se hizo”.
Los familiares que fueron a la misa encendieron velas y las depositaron en el altar de la Catedral Metropolitana y posteriormente marcharon por la avenida Rivadavia hasta el santuario donde a las 22.50, hora exacta de la tragedia, se programó el lanzamiento de globos negros. (Télam)