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Pichetto en el gabinete macrista

El presidente Mauricio Macri encabezó en la Casa Rosada una reunión del gabinete nacional con la presencia de su precandidato a vicepresidente, el senador peronista Miguel Pichetto, que ingresó al Salón de los Científicos acompañado por el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y otros funcionarios. En la reunión habitual que se celebra los jueves en la Casa Rosada también participó en esta ocasión el presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, y el presidente provisional del Senado, Federico Pinedo.
La coalición oficialista se inscribió el miércoles ante la justicia electoral bajo el nombre «Juntos por el Cambio», y debutó con la primera reunión que mantuvieron Macri y Pichetto en la residencia de Olivos.

Cómodo.
Al término de la reunión, el ministro de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología, Alejandro Finocchiaro, y la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, oficiaron de voceros. «Pichetto dijo que sentía que estaba dando un paso muy importante hacia una Argentina de unidad, que es lo que él siempre había soñado», dijo Bullrich sobre el diálogo con el senador peronista. Dijo además que Pichetto «se sentía muy cómodo, muy contento por su decisión, sin ningún tipo de culpa, todo lo contrario».
A su vez, Finocchiaro sostuvo al comentar la incorporación de Pichetto que «la gente se une porque tiene un proyecto o una mirada común o un proyecto, que es el caso que nos ocupa hoy, o bien se junta por conveniencia, que no es el caso». Asimismo, consideró que «se está terminando la dicotomía peronismo-antiperonismo que tanto daño le hizo al país». Además, elogió el hecho de sumar al oficialismo «a una persona con una mirada distinta» porque «la diversidad enriquece».
El ministro de Educación también afirmó que son «especulaciones de laboratorio» las que afirman que la figura de Pichetto puede atraer votos desde provincias peronistas no kirchneristas, porque «la gente es libre y vota lo que quiere».

Activo.
Pichetto también pidió a los ministros que le envíen la información más importante de sus carteras. «Estuvo muy activo», dijo uno de los funcionarios que participó de la reunión. Según dijeron en la UCR, Pichetto podría devolver gentilezas a Ernesto Sanz, que fue quien lo propuso como vice de Macri, e impulsar al mendocino como el futuro jefe de gabinete.
Las primeras maniobras de Pichetto ya representan una disputa de poder contra Marcos Peña, el hasta ahora omnipotente jefe de gabinete de Macri, que fue el principal derrotado en la elección de un peronista para la fórmula presidencial. Esto es así por una sencilla razón: Es la primera vez en estos tres años y medio que Macri incorpora a su círculo más cercano a un jugador de tanto peso y trayectoria política. «Es un cambio de fondo en la estructura de poder de Macri, aunque no lo hayan buscado», afirmó un actor de la primera línea del PRO y agregó «Pichetto habla de igual a igual con los gobernadores, con jueces de la Corte, con Comodoro Py, con los senadores, no es un funcionario que van a poder acotar».

Cornejo.
Quien también participó de la reunión es el gobernador de Mendoza y titular del Comité Nacional de la UCR, Alfredo Cornejo, al salir consideró que el armado de las listas del frente oficialista y el reparto de poder en el Congreso se resolverá «en su momento».
Al salir de la Casa Rosada, el mandatario radical dijo, que los cargos en las listas «se van a resolver provincia por provincia», pero que eso «ya será un acuerdo de los partidos de Juntos por el Cambio en cada provincia». Y agregó que el tema «se va a estar revisando de acá al 22» de este mes, cuando vence el límite legal para presentarlas ante la Justicia. (Ambito/Lapolíticaonline.com)

Un vicepresidente fuera de ley
Miguel Angel Pichetto ocupa un lugar en el Consejo de la Magistratura en representación de la oposición política de la que se acaba de retirar. Sin embargo, anunció que no piensa dejar esa banca en un organismo de gran injerencia en el Poder Judicial. Tal vez el Bloque Justicialista, que lo había designado, objete esa continuidad, pero el candidato a vice de Mauricio Macri ya anunció que propiciará que la discusión se judicialice y así lograr que el asunto no se resuelva hasta el final de su mandato.
La ley de creación del Consejo dice claramente que «los miembros del Consejo elegidos por su calidad institucional de jueces en actividad o legisladores, cesarán en sus cargos si se alterasen las calidades en función de las cuales fueron seleccionados». En este caso si se pasa de opositor a oficialista.
No sería la primera tropelía del partido gobernante en ese ámbito, donde ya se apropió de un lugar que pertenecía al Frente para la Victoria e hizo echar a un senador de ese mismo partido cuando no le alcanzaban los votos para iniciar el juicio político al ex camarista Eduardo Freiler. Uno de los principales casos de interés del Presidente que tiene el Consejo es la denuncia contra el juez Alejo Ramos Padilla, por la causa de espionaje ilegal que tramita en Dolores. Lo denunció el Ministerio de Justicia, que quiere frenar esa causa que salpica a funcionarios.
La lógica sería que a Pichetto lo reemplace su suplente, pero no es lo que tiene pensado el senador. Su intención de permanencia se inscribe en una conducta que ha mantenido el Gobierno respecto del ámbito judicial, para la cual el Consejo de la Magistratura ha sido utilizado como epicentro de las amenazas a jueces que, en algunos casos, llegaron a la destitución, en otros tuvieron como efecto renuncias, desplazamientos o control sobre las decisiones. Para lograr estos objetivos, buscó acaparar votos en el organismo, donde tiene mayoría pero para conseguir los dos tercios necesarios para elegir jueces o iniciar procesos de enjuiciamiento debe negociar.
Freiler fue uno de los jueces cuyo juicio político fue promovido gracias a fallos judiciales que determinaron la expulsión del senador kirchnerista Ruperto Godoy, por no tener título de abogado. La denuncia la había promovido el ex consejero ligado al Gobierno Alejandro Fargosi, que consiguió que el juez Enrique Lavié Pico declarara inconstitucional un artículo de la ley 26.855 que había quitado la obligatoriedad de ser abogado para integrar el Consejo.
La presencia de Godoy impedía al oficialismo obtener dos tercios para promover la acusación contra Freiler, a quien el Poder Ejecutivo tenía entre ceja y ceja por viejas decisiones, como la imputación a Mauricio Macri por escuchas polémicas cuando era jefe de gobierno porteño. Aunque ahora el caso clave que tiene el Consejo es la denuncia contra Ramos Padilla, a quien el Gobierno acusó por exponer ante el Congreso los ejes de la causa sobre espionaje y otra denuncia que se unificó le apunta por las escuchas tomadas a ex funcionarios en el penal de Ezeiza. El magistrado fue citado para hacer un descargo, que es un modo de intentar comenzar a presionarlo. (Página12.com)