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Por tercera vez, el fiscal Carlos Stornelli no se presentó a declarar

Tras jugar al misterio, el fiscal federal Carlos Stornelli finalmente no se presentó a declarar en el juzgado de Dolores. Es la tercera vez que no responde a lo dispuesto por el magistrado Alejo Ramos Padilla en la causa que investiga la red de espionaje ilegal. Al igual que en las dos ocasiones anteriores, el abogado defensor del fiscal de la causa de las fotocopias de los cuadernos, Roberto Ribas, presentó un escrito insistiendo en el planteo de incompetencia de Ramos Padilla y reclamando la nulidad de todas las indagatorias en la causa.
Ramos Padilla había citado al fiscal ayer al mediodía, luego de ser respaldado por la Corte Suprema y ratificada su competencia por la Cámara Federal de Mar del Plata. Ahora podría declarar a Stornelli en rebeldía, con lo que podría ir a buscarlo con la fuerza pública.
Según se desprende del nuevo texto presentado, para la defensa de Stornelli el fiscal está a derecho a pesar de haber faltado a las tres convocatorias del juez, atento a la posibilidad de ser declarado en rebeldía y trasladado por la fuerza pública. «Esta parte se encuentra a derecho, ha constituido abogado defensor en la presente causa y ha realizado, en procura de salvaguardar las garantías constitucionales más elementales, los planteos que se estiman conducentes para el correcto encauce de los intereses en juego, muchos de los cuales no han sido siquiera abordados por V.S., quien ha aplicado una singular y curiosa rémora a su tratamiento», dice el escrito.
También hace hincapié en que el fiscal de la causa, Juan Pablo Curi, no requirió la indagatoria y pidió remitir el expediente a Comodoro Py. «Se vislumbran elementos más que suficientes como para considerar que resulta conveniente -desde el punto de vista de una mayor economía procesal, la necesidad de favorecer la buena marcha de la justicia, la defensa de los imputados y, por supuesto, en estricto apego a la regla del fórum delicti comissi y salvaguardar a la garantía del juez natural», planteó la defensa de Stornelli.
Si se presentaba a declarar, Stornelli se encaminaba a un procesamiento casi seguro, lo que podría generar una ola de recusaciones de los acusados en la causa de los cuadernos y un posterior desplazamiento del fiscal en esa investigación.
El fiscal se juega se ahora a que Ramos Padilla no dé el paso de ir a buscarlo con un patrullero, pero es una posibilidad concreta. Además, si pide su juicio político para poder dictarle la prisión preventiva, Stornelli confía en que el procurador interino designado por el Ejecutivo, Eduardo Casal, no avance prontamente con el jury.

Concurso.
Por otra parte, Ramos Padilla se presentó el lunes en el Consejo de la Magistratura para la entrevista personal del concurso para designar uno de los cargos judiciales más importantes del país: el juzgado federal y electoral de La Plata, que tiene competencia sobre los comicios en la provincia de Buenos Aires.
El dato curioso es que quien entrevistó al magistrado por el concurso fue Pablo Tonelli, pieza clave de Cambiemos, que está a cargo del juicio político contra el juez. Al entrar al Concejo, Ramos Padilla dijo: «ahora no me importa el juicio político, me importa el concurso».
Tras la muerte del histórico juez electoral de la Provincia de Buenos Aires, Manuel Blanco, el cargo fue motivo de todo tipo de presiones y disputas. El juez Juan Manuel Cullota, que ahora integra el Consejo, tuvo el aval de Cambiemos y pidió su traslado para ocupar el cargo, pero la movida resultó demasiado grosera. El oficialismo intentó la designación, luego lo ubicó como subrogante y al final no tuvo más remedio que seguir adelante con el concurso.
Ramos Padilla fue el que rindió el mejor examen obteniendo 94 puntos a lo que se agregaron 89,50 por antecedentes. El total 183,50 supera en más de diez puntos al segundo. El segundo puesto fue para Domingo Montanaro, que sacó 87 puntos en el examen y totalizó 173.
Cambiemos está en una ofensiva para sacar Ramos Padilla, por lo que hará todos los esfuerzos para evitar que ocupe ese juzgado clave.
Tampoco Montanaro le cae muy bien al oficialismo: en la causa de las fotocopias de los cuadernos fue abogado del auditor Javier Fernández, en su momento un operador del kirchnerismo. El tercero en el concurso fue Roberto Boico, abogado de Cristina Kirchner en el expediente del Memorándum con Irán. O sea que Cambiemos tampoco lo querrá en La Plata. Las malas lenguas dicen que la Casa Rosada apunta a designar a Laureano Durán, magistrado que no les cae muy bien, pero que representaría para Cambiemos el mal menor. Sería un pase de magia notable: salió en el puesto 11 del concurso. El otro que integraría la terna que se presentará al Gobierno es Jorge Di Lorenzo.
Una gran pregunta es si el Senado después le dará el acuerdo -se necesitan dos tercios de los votos- a un postulante que pasó del puesto 11 al uno por maniobra de la Casa Rosada.

Juicio.
Resulta curioso que quien recibió a Ramos Padilla es quien encabeza la movida para echarlo: Pablo Tonelli. El consejero está a cargo de la acusación contra el magistrado y el martes presentará una propuesta de medidas de prueba en la Comisión de Disciplina y Acusación.
En cualquier caso el proceso será largo y todo indica que el oficialismo no tendrá los votos para destituir a Ramos Padilla: se necesitan dos tercios de los consejeros para remover al magistrado. (Pagina12.com)