Puerta abierta a la conciliación

En el acto de asunción como presidente del PJ el santacruceño cedió la palabra a su esposa. Hubo incidentes entre militantes gremiales de Uocra y Camioneros, con saldo de varios heridos.
El discurso contemporizador de la presidenta Cristina Fernández con respecto al conflicto con el campo, y la ausencia de un mensaje de extrema dureza por parte de Néstor Kirchner, como se esperaba, parecen haber dejado abierta la puerta para que las entidades del campo decidan hoy una tregua en la protesta, al cumplirse el último de los ocho días de paro. Durante el acto en el estadio de Almagro, donde se proclamó a Néstor Kirchner como presidente del PJ, sólo Hugo Moyano (vicepresidente del partido) tuvo conceptos duros contra el agro, al afirmar que podía poner “un millón de trabajadores” en las rutas.
En ese contexto, la jefa de Estado llamó a “terminar con los enfrentamientos que sólo sirven para dividir”, en clara alusión a la dirigencia agropecuaria. De todos modos, el gobierno ya anticipó que no aceptará un levantamiento por 24 horas del paro, para negociar las retenciones, como propuso el titular de Federación Agraria, Eduardo Buzzi.

Kirchner no habló.
Al igual que en tiempos de campaña electoral, Néstor Kirchner evitó cedió la palabra a su esposa, la presidenta Cristina Fernández, quien se quedó con el protagonismo del acto. “Con la autorización de la mesa del Consejo Nacional del PJ, como hicimos los justicialistas y los peronistas en las grandes ocasiones me permito invitar a nuestra compañera presidenta para que nos dirija la palabra”, dijo Kirchner al tomar el micrófono en su acto de asunción en el estadio de Almagro.
Con el conflicto con el campo marcando la agenda política oficial, Kirchner evitó opacar la figura de la mandataria, especialmente cuando las cuestionamientos al supuesto “doble comando” del Ejecutivo nacional son habituales en el arco opositor.
Históricamente, el jefe del justicialismo coincidió con la figura del presidente del país en caso de que éste fuera peronista, una tradición que se rompe en esta ocasión aunque ratifica la alianza del matrimonio Kirchner como sociedad política.