Reclamo diaguita

DESALOJO EN TUCUMAN

Una orden judicial extirpó a 14 familias de una comunidad diaguita las 400 hectáreas que ocupaban en Monte Bello, Tucumán, les prohibió terminantemente reingresar y retomar sus labores productivas y en los hechos los obligó a acceder a su territorio ancestral de forma sigilosa y clandestina.

Inversores.
El lugar, poseído por generaciones y generaciones de miembros de este pueblo originario, está ubicado frente al antiguo San Pedro de Colalao, unos 80 kilómetros al noroeste de San Miguel de Tucumán, ahora en la mira de los inversores inmobiliarios que no están muy interesados en los diaguitas, cuyos derechos tienen protección legal.
“Mi abuelo María Jacinto Vargas tiene más de 90 años y está muy mal. Se acuerda todo el tiempo de que unos 100 policías ingresaron a su casa para sacarlo. Nos han tratado peor que a delincuentes”, se lamenta Mabel Vargas durante una entrevista con Télam.
Mabel, junto a su papá, Mario, alimentan a las pocas gallinas, patos, cabras y cerdos que les quedan, pero para eso tienen que cruzar al caudaloso Tipas -un río de montaña que desciende al Salí- y recorrer una hora y media de caminata para dar de comer a sus animales.
El cacique de la comunidad Indio Colalao, Manuel Cata, asegura que este “es el primer caso de desalojo de comuneros. Nunca antes pasó algo así. Tenemos una Cédula Real junto con los tolombones (otra parcialidad cultural). No pueden hacer esto”. (Télam)