Removieron al Secretario de Seguridad de La Rioja

EL PADRE DEL JOVEN DIJO QUE SON UNA TORTURA LOS ENTRENAMIENTOS

La necropsia fue realizada por los médicos forenses José Luis Díaz Brizuela y Aníbal Magno y otros tres peritos, uno de la Policía Judicial; Marcelo Cáceres por la querella, y Paola Herazu por la defensa. Fuentes judiciales informaron que la autopsia determinó que el cadete Garay (18) murió como consecuencia de una “deshidratación aguda grave e insuficiencia renal, lo que causó posteriormente una falla multiorgánica”.
A su vez, los médicos forenses indicaron que “los resultados de los estudios patológicos demorarán unos días más”. Tras la autopsia, los restos del cadete Garay fueron trasladados a la localidad de Portezuelo, unos 173 kilómetros al sur de la capital de La Rioja, en el Departamento General Juan Facundo Quiroga, donde fueron inhumados a partir de las 18.

Denuncias.
El fiscal general de La Rioja, Hugo Montivero informó esta tarde que a partir de una serie de denuncias recibidas el sábado identificaron a un grupo de cinco cadetes de grados superiores, de segundo y tercer año, que son investigados por su presunta participación en los hechos ocurridos el lunes pasado en la Escuela de Policía.
Según detalló el funcionario a la prensa, estos cadetes “colaboraron y participaron de algunas de las maniobras” investigadas pero quienes estaban a cargo de la instrucción física son los ocho imputados ya detenidos.
Respecto a lo ocurrido con las víctimas, el fiscal general consideró que “en una situación adversa”, debido a “las altas temperaturas”, hubo una “desproporcionada exigencia física” y que a las víctimas “se les negó líquido” para hidratarse.
“En el cuerpo a tierra debieron cubrir sus manos con su propia ropa porque no toleraban el calor del piso”, describió.

Otros internados.
Sobre el estado de salud de los otros 11 cadetes, el fiscal dijo que “tres o cuatro” ya fueron dados de alta y que el resto se encuentra en “franca mejoría”.
Respecto a si existen antecedentes de casos como éste, el funcionario respondió que “hubo denuncias pero no de estas características” y que se refirieron a “lesiones, descomposturas pero sin complicaciones graves a la salud”. “Es la primera vez”, indicó el fiscal general.

Secretario de seguridad.
El sábado, tras la muerte de Garay, el juez Mario Martínez ordenó detener a cuatro comisarios y otros tantos instructores vinculados a dicho establecimiento en el marco de una causa que pasó de caratularse “lesiones gravísimas” a “homicidio doloso”.
El gobernador Sergio Casas anunció la remoción del secretario de Seguridad de la provincia, Luis Angulo, y del jefe de Policía, Luis Páez, y aseguró que hará “hasta lo imposible para llegar a fondo con los responsables” de la muerte del cadete Garay.
En paralelo a estos anuncios, a solo una cuadra de la residencia oficial se realizó una marcha convocada por las redes sociales frente a la Escuela de Policía, donde se quemaron gomas y se pidió justicia por el cadete muerto.
El abogado de la familia Garay, José Azcurra, afirmó que el Estado provincial “es el principal responsable” de lo ocurrido y que “tendrá que responder por esto”.

“Son una tortura”.
El padre del joven aseguró ayer que trabajó 25 años en la Policía y “nunca” pensó que iban a matar a su hijo, aunque reconoció que los entrenamientos son una “tortura” y que los jóvenes “se desmayan”. “Dejé la vida de mi hijo en mis compañeros. Yo trabajé 25 años en la Policía, pero nunca pensé que me mataran a mi hijo”, aseguró Roque Garay, quien destacó que Emanuel era el único de sus cuatro hijos que quería entrar a la fuerza.
El hombre contó que su hijo estuvo un año en un profesorado, pero lo dejó para hacer el curso de ingreso a la Policía. “El lunes se levantó a las 4 de la mañana, alegre, contento, porque estaba bien entrenado para hacer su sueño, empezar una nueva vida. Nosotros lo ayudamos a vestirse, se fue a la cinco e la mañana”, recordó Garay muy emocionado.
El hombre dijo que temía que su hijo no pasara el entrenamiento “porque es muy duro” y recordó que le dijo: “Si te llegás a sentir mal, te tirás al suelo y decís que estás acalambrado”. “La forma de sacarse (de encima) a los aspirantes a cadetes es el entrenamiento, que más que entrenamiento es una tortura. Son sometidos hasta que no da más el cuerpo, hasta que se desmayan”, afirmó el padre de Emanuel.
Al respecto, relató que “lo primero que hacen es una formación en el patio de armas, que es de hormigón, y ahí están formados dos horas al rayo del sol”, por lo que, señaló, “más que entrenamiento es un castigo”. “Después empieza el ‘baile’, movimientos vivos lo llaman, saltos de rana, los hacen dar vuelta en el asfalto, los hacen correr de espalda. El aguantó esa mañana, pero se fueron quince de baja”, aseguró. Garay dijo que esto “es común en la Escuela, viene desde hace años” y lo atribuyó a que “se inscriben 300 ó 400 y se reciben 50”. (Télam)