Repudiaron agresiones

Dirigentes políticos opositores y del oficialismo repudiaron ayer las agresiones sufridas por el vicepresidente Amado Boudou, en Santa Fe, y por el viceministro de Economía, Axel Kicillof, en un barco que regresaba de Uruguay, y al mismo tiempo coincidieron en condenar la práctica del “escrache”.
En ese marco, el legislador porteño Juan Cabandié (Frente para la Victoria) consideró que las agresiones constituyeron una “actitud cobarde que es repudiable” y opinó que “esto claramente es incentivado constante y permanentemente por los medios de comunicación que denostan a La Cámpora y al gobierno”.
En tanto, el gobernador bonaerense, Daniel Scioli, pidió que “todos contribuyamos a la armonía, al respeto y al cuidado, porque en el medio está la gente”; consideró que “lo peor que nos puede pasar es que la gente se empiece a enojar con la política”; y analizó que ello “genera situaciones de discordia y no de concordia”.
Para el ministro de Educación porteño, Esteban Bullrich, “el escrache no es una práctica positiva para construir un país mejor y menos involucrando a la familia del receptor del escrache”.
Por su parte, su compañera del Pro, la diputada nacional Laura Alonso, dijo a través de su cuenta oficial de Twitter: “No banco ningún escrache. Si hubiera estado en el bote, habría invitado a cantar la “Marcha de San Lorenzo”. Vamos con lo que nos une”.
Desde el sector sindical, el secretario general de la CTA, Hugo Yasky, remarcó que los insultos “deben ser repudiados de manera terminante por todos los que queremos seguir viviendo en paz y democracia”.
El legislador porteño por el kirchnerismo Francisco “Tito” Nenna también repudió las agresiones por considerar que “condensan la impotencia de los que despotrican en los medios, pero carecen de representatividad en las urnas”.
A su turno, para la Mesa Nacional del Frente Nuevo Encuentro, quienes insultaron a Boudou y a Kicillof “eligen el patoterismo y la violencia”.
Para los dirigentes de Nuevo Encuentro, “una parte muy minoritaria de la sociedad demuestra, con actos como los que sufrieron ayer Boudou y Kicillof, su intolerancia y su dificultad para aceptar la convivencia democrática”. (Télam)