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«Seguimos pidiendo justicia»

FAMILIARES DE TRIBULANTES DENUNCIARON IRREGULARIDADES

Familiares de los tripulantes del pesquero hundido «Rigel» se movilizaron ayer por el puerto de Mar del Plata, junto a cientos de vecinos, al cumplirse un año del naufragio que dejó un muerto y ocho desaparecidos en el Atlántico Sur, e insistieron en su reclamo para que sean recuperados los cuerpos y se refuercen las medidas de seguridad en los barcos. La carga especial del primer aniversario amplificó el lema «Que bajen los buzos», con el que los allegados de los tripulantes exigieron durante los últimos doce meses que se investiguen las causas de la tragedia y que sean rescatados los restos de las víctimas.
La conmemoración, en la que se insistió también en el pedido de mejores condiciones laborales y medidas de seguridad para los barcos que forman parte de la flota pesquera, comenzó cerca del mediodía en la banquina del puerto marplatense, punto de visita obligado de miles de turistas cada año, donde se descubrió una placa con los nombres de los tripulantes. Los familiares marcharon luego desde la esquina de 12 de Octubre y avenida Edison, y finalizaron con una concentración frente al monumento a los pescadores, donde se realizaron intervenciones artísticas y una olla popular.

Irregularidades.
El Rigel, un buque de más de 50 años de antigüedad y 27 metros de largo, zarpó el 5 de junio de 2018 del puerto marplatense y desapareció cuatro días después frente a las costas de Chubut, mientras participaba en la campaña del langostino. Tras el naufragio, los familiares denunciaron irregularidades en las medidas de seguridad y reclamaron que fueran investigadas las causas del siniestro.
Durante las primeras horas de búsqueda, otro buque de la flota marplatense, el José Américo, recuperó el cadáver del capitán del Rigel, Salvador Taliercio (46), pero los restos de los otros ocho tripulantes nunca aparecieron. Tres semanas después del naufragio, el barco oceanográfico Víctor Angelescu localizó el casco hundido a 93 metros de profundidad a la altura de la localidad chubutense de Punta Tombo, y desde entonces los familiares reclamaron que los restos hallados fueran inspeccionados con buzos para intentar recuperar los cuerpos.

«Que bajen».
Nora Rodríguez, hermana de Fabián Rodríguez, jefe de máquinas del Rigel, dijo que «a un año del hundimiento, uno solo siente dolor, angustia y bronca». «Hace un año que no dejo de soñar que algún día él me va a golpear la puerta para volver a estar juntos. El único consuelo que tengo es pensar que él y sus compañeros, desde algún lugar, nos dan fuerza para seguir», expresó. Guillermina Godoy, madre del marinero Nahuel Navarrete, dijo que «la lucha para que haya justicia continúa como desde el primer día, para que estas muertes sean las últimas y no haya más barcos hundidos con gente que sale a trabajar».
Hugo Amadeo, padre de Jonathan Amadeo, otro de los marinos, insistió en ese pedido en el primer aniversario: «Seguimos pidiendo justicia, seguimos pidiendo que bajen lo buzos». «Es un año de dolor, de sufrimiento, y lo único que exigimos es que bajen y saquen los cuerpos. Necesitamos despedirlos. El tiempo sigue pasando y las heridas no se cierran», señaló por su parte Mateo Amadeo, hermano del tripulante.
Un año después, las familias sostienen el pedido para que el juez federal de Rawson, Gustavo Lleral, a cargo de la causa que investiga el hundimiento, disponga esa inspección. Los tripulantes que desaparecieron junto a Amadeo, Navarrete y Rodríguez son Rodrigo Sanita, Cristian Osorio, Rodrigo Blanco, Carlos Daniel Rodríguez y Pedro Mierez. (Télam)