Uno de cada tres adultos es fumador

Guido Bergman, especialista del Instituto Cardiovascular de Buenos Aires (ICBA), explicó que “aproximadamente el 30 por ciento de las muertes por cáncer están vinculadas al tabaquismo”.
Alrededor de 8 millones de personas adultas en la Argentina son fumadoras, lo que representa casi un 33 por ciento de la población nacional mayor de edad.
Ni las restricciones para fumar en espacios públicos ni el aumento de los impuestos aplicados sobre los cigarrillos fueron suficientes para hacer descender esta cifra en forma significativa, debido a la fuerte adicción que genera la nicotina en el cerebro y la dificultad del organismo para controlarla.
Cuando el humo del cigarrillo conteniendo nicotina es inhalado, llega muy rápido al cerebro causando el comienzo de un ciclo adictivo dado que en el cerebro del fumador hay cientos de receptores “hambrientos” por nicotina.
Cada vez que el organismo absorbe el humo del tabaco, se incrementan los niveles de dopamina (neurotransmisor del placer) y el cerebro obtiene la gratificación que los cigarrillos le proveen.
Los especialistas destacaron que la nicotina es el componente que genera la adicción al tabaco y sin embargo no produce daño en los órganos vitales ni en los tejidos corporales cuando no es incorporada fumada.

Humo.
La nicotina es la causa principal de la adicción, pero el humo es el principal causante de enfermedades y muertes asociadas al cigarrillo.
Guido Bergman, médico cardiólogo, especialista en cesación tabáquica del Instituto Cardiovascular de Buenos Aires (ICBA), explicó que “aproximadamente el 30 por ciento de las muertes por cáncer están vinculadas al tabaquismo”.
“Mucha gente piensa que por fumar poco no va a tener complicaciones, pero el consumo de entre 1 y 5 cigarrillos por día aumenta hasta un 50 por ciento el riesgo de padecer un evento cardiovascular. El tabaquismo puede afectar a todos los órganos del cuerpo, no sólo al corazón, las arterias y pulmones”, remarcó Bergman.

Terapia.
Luego de más de veinte años de experiencias clínicas, la terapia de reemplazo con nicotina o nicotina terapéutica se estableció como una forma probada y efectiva en el tratamiento para abandonar el hábito de fumar.
“La farmacoterapia resulta fundamental en aquellas personas en quienes esté indicada para reducir el síndrome de abstinencia y aumentar la chances de abandono”, aclaró el cardiólogo.
Este tratamiento permite, a través de la liberación gradual de nicotina en el organismo, reducir los síntomas de abstinencia evitando así una posible recaída.
Por otra parte, ayuda a reducir el consumo de cigarrillos diarios para generar en el fumador mayor control y así poder dar el salto para dejar atrás el cigarrillo. (NA)