Ya son cinco los detenidos en Mendoza

PIDIERON "PROHIBICION DE ACERCAMIENTO" A TODOS LOS RELIGIOSOS

Un hombre que se desempeñaba como jardinero en un instituto para niños hipoacúsicos de Luján de Cuyo se encuentra demorado y se sumó a los dos sacerdotes y dos civiles imputados por los delitos de “abuso sexual con acceso carnal agravado y corrupción de menores” cometidos en ese establecimiento.
En tanto ayer, desde la Dirección General de Escuelas (DGE), se decidió que el miércoles tampoco haya dictado de clases y planean reiniciar las actividades el jueves para garantizar el cierre del año lectivo con la condición de “prohibición de acercamiento de todos los integrantes de la orden religiosa del instituto y la suspensión del servicio de albergue”, según pidieron este mediodía a la justicia en un comunicado.
“Ningún integrante de la orden religiosa podrá acercarse a los niños ni a sus familias: es una orden de restricción de acercamiento”, explicó el director de Asuntos Jurídicos de la DGE, Francisco Fernández.
La causa judicial cuenta ya con los testimonios de más de una treintena de testigos y víctimas que denunciaron en las últimas horas los abusos sexuales cometidos contra decenas de niños de entre 10 a 12 años que asistían al Instituto Antonio Próvolo para niños hipoacúsicos, investigación que ayer sumó a un jardinero que quedó demorado.
Según confirmaron desde la Procuración General de esta provincia, se trata de los sacerdotes Nicolás Corradi, de 82 años; Horacio Corbacho, de 55; el celador José Luis Ojeda; y un monaguillo sordo que realizaba tareas administrativas en el Instituto; todos imputados por los delitos de “abuso sexual con acceso carnal agravado y corrupción de menores”.
En tanto el quinto involucrado es Armando Gómez, también hipoacúsico, quien se desempeñaba como jardinero en la institución, permanecía ayer al mediodía en calidad de demorado.

Traslado.
El martes a la mañana fueron trasladados los cuatro detenidos e imputados por los delitos de abuso sexual agravado y corrupción de menores a una dependencia policial ante la mirada y bronca de más de una veintena de padres presentes en la puerta de la fiscalía.
“Siento una bronca e impotencia enorme…el padre Nicolás era el más respetado… nadie se metía con él..padre hdp”, gritó una mamá en la puerta de la Procuraduría, mientras que otra madre relató que su hija de 5 años “llegaba a su casa con moretones y un comportamiento extraño para la edad de ella”.

Abusos.
El Instituto Antonio Próvolo es propiedad de la Obra San José y está ubicado en la calle Boedo 385 de Carrodilla, donde se dicta educación para chicos sordos e hipoacúsicos, algunos de los cuales van a clases y vuelven a sus casas, mientras que otros se quedan internados porque vienen de otros pueblos y provincias.
Según trascendió, los abusos se habrían cometido desde el 2007 y entre las víctimas hay mujeres y hombres, muchos de los cuales ya son adultos.
“Las víctimas denunciaron abuso sexual agravado con acceso carnal y sexo oral, y en los relatos dijeron que los llevaban a la Casa de Dios, los metían para atrás en un lugar ubicado en el fondo del instituto”, dijo a la prensa el fiscal interviniente, Fabricio Sidoti.
Asimismo, la Procuraduría decidió sumar un segundo fiscal para colaborar en la investigación en la que no se descartan posibles nuevas detenciones durante el avance de las pericias.
La decisión, según dijo el procurador, Alejandro Gullé, se debió “a la magnitud del hecho y a la gran cantidad de denuncias que se recibieron en las últimas horas por parte de los padres, familiares y nuevas víctimas”. (Télam)

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