Con la mirada renovada

El Instituto Oftalmológico Cortina inició una nueva etapa: con el empuje de sus profesionales más jóvenes apuesta por la última tecnología y prioriza la calidad de atención. Realizan unas 100 cirugías mensuales en un lugar donde trabajan más de 20 personas.
Martín Cortina cuenta, habla, detalla pero una parte de su atención está puesta en su teléfono celular. El dato no debería llamar la atención en un mundo donde la mayor prioridad parece ser justamente esa, la de una pantalla y un sonido que, en realidad, pocas veces tiene algo tan relevante para decir. “Es que en cualquier momento me avisan que voy a ser padre por tercera vez”, cuenta y se resigna. “Igual tengo varias cirugías pautadas hoy así que una vez que termine me iré”.
Cortina tiene 43 años, es santarroseño pero hoy su casa está en Trenque Lauquen. Su semana laboral se reparte entre dos ciudades de dos provincias distintas pero todo gira alrededor de ese Instituto que se levanta al costado de la ruta nacional 5, justo antes del ingreso a la capital pampeana, un centro de salud especializado en oftalmología que se convirtió en una referencia en la provincia y en buena parte del oeste bonaerense. Un lugar que vive tiempos de renovación y cambio. De apuestas por otra mirada.
“Estamos como en una segunda etapa. Mi papá (Horacio Cortina) podríamos decir que ya se jubiló más allá de que sigue viniendo y hace algunas cosas, pero lo que decidimos fue armar una sociedad nueva y abrir el abanico a todos los profesionales que trabajan en el Instituto. La idea que tuvimos es empezar a sumar a los nuevos, a los más jóvenes en proyectos renovadores dentro de la Institución. Y surgió la posibilidad de cambiar la tecnología y compramos un equipo nuevo que llegó desde Alemania. Es un equipamiento de alta complejidad que nos abre posibilidades terapéuticas mucho más grandes que las que teníamos”, explica Cortina junto a Gonzalo Lorda (42), también oftalmólogo y también impulsor de los nuevos planes.
El Instituto nació en 2007. Los Cortina, padre e hijo, Lorda y Pablo Gómez Luna pusieron en marcha el emprendimiento propio con la premisa de ofrecer un servicio (completo y complejo) de todo lo vinculado a la oftalmología, una iniciativa basada en la innovación tecnológica y en la calidad de atención.
“Cuando empezamos éramos muy poquitos, y fuimos creciendo en complejidad, en aparatología, en tipo de atención y también en gente. Hoy tenemos un grupo de profesionales muy importante y entre todos somos más de 20 los que trabajamos en forma directa con el Instituto. Atendemos a gente que llega desde toda la provincia y también desde Trenque Lauquen, Pehuajó. Se hacen unas 100 cirugías por mes, entre 18 y 20 por semana más las de menos complejidad como presbicia, miopía, estrabismo, astigmatismo”, enumeró Cortina.

Sin anteojos.
Entre quienes se sumaron a la nueva etapa está Pablo Pérez, un ingeniero que se encarga de toda la parte de equipamiento y tecnología para el tratamiento con láser.
“Lo que hace básicamente el equipo es que dejes de usar anteojos y la diferencia es que es personalizada. Antes los tratamientos tenían un patrón y era igual para todos, en cambio este láser se adecua al tipo de ojo del paciente y la precisión es mucho mayor; por lo tanto el resultado es mejor. Si el paciente se mueve, (el aparato) se para solo, entonces es muy preciso y casi no hay margen de error. En realidad te facilita las cosas y en este nivel de tecnología la clave es el diagnóstico”, explicaron los oftalmólogos.
La compra del nuevo equipo significó una importante inversión en dólares, una decisión que hoy genera temblores a raíz de las noticias diarias por la situación económica del país.
“Lo hicimos con financiamiento propio y con esta disparada del dólar y la devaluación estamos más que atentos, por eso estamos en tratativas con el Banco de La Pampa para tener una ayuda, algo vamos a armar. Tenemos mucha relación con el Banco, tenemos créditos y gracias a eso hemos hecho muchas cosas, siempre colaboraron un montón con nosotros. De hecho cuando arrancamos sacamos un crédito para el edificio y después para distintos equipos que compramos. Siempre tuvimos muy buena llegada con el Banco”, resaltó Cortina.

Calidad pampeana.
Para los responsables del Instituto la inversión se justifica mucho más por cuestiones personales que de billetera. “Si viene un asesor económico seguro se agarra la cabeza, pero esto pasa por otro lado. Hay que decir que los médicos en general no son de invertir mucho, prefieren comprar campos o departamentos para alquilar. Seguramente convenía un plazo fijo u otra cosa, pero en mi caso siento que llegué un poco al techo en lo profesional y esto lo hacés porque te gusta, porque querés seguir jugando en Primera, usando una frase futbolera. Seguramente posponés alguna cosa pero la satisfacción pasa por otro lado”, dice Cortina antes de pensar unos segundos la respuesta sobre los objetivos a cumplir.
“Ser una institución de excelencia, que se mantiene tecnológicamente al día sin envidiar nada al resto del país. Estoy convencido de que si combinás buena atención profesional con calidez el resultado va a ser óptimo”.
Entre quienes trabajan en el Instituto se destaca la presencia de profesionales llegados desde distintos puntos de la provincia. “Hay dos chicas de Trenel, de Santa Isabel, de General Pico, de Castex. Hay mucha calidad profesional en La Pampa. Creo que aún hoy sigue muy instalado eso de ir a una consulta a Buenos Aires, es algo cultural, pero para mucha gente es muy duro afrontar el viaje y lo que significa ir a una ciudad como Capital. Y no siempre el consultado es el mejor, lo que pasa que si hacen una macana no se entera nadie. A veces, en realidad, dicen lo que uno quiere escuchar. Por supuesto que cuando yo no sé qué tiene el paciente hago una derivación, pero marco específicamente a quién. A alguien que sé perfectamente la capacidad profesional que tiene”, aclaró Cortina.
Más allá del servicio oftalmológico, los responsables del Instituto hacen hincapié en “la calidad de atención”, por eso en estos días trabajan con una consultora en recursos humanos.
“Llegó un momento en que crecimos mucho y quizás esa parte no se pudo cubrir como se debe. Éramos un poco como los adolescentes que crecen y tienen dificultades para mover su cuerpo, lo hacen de manera torpe. Hoy nos queremos fortalecer aún más en eso, que el paciente se sienta realmente cómodo y muy bien atendido, forma parte de la nueva etapa del Instituto”. Y seguramente el proceso forma parte de eso, de una nueva mirada.

“Epidemia de miopes”
“No lo vamos a ver ahora, pero dentro de unos años va a haber una epidemia de miopes, gente que ve bien de cerca pero mal de lejos y eso se debe exclusivamente a las pantallas. La sociedad tiende a eso porque estás todo el día ahí, en esa pantallita. Antes empezabas con anteojitos a los 19 años y ahora a los tres. Son cuestiones culturales, se dio un cambio y hay que adaptarse a la tecnología que nos rodea”, analizó Cortina sobre la realidad digital que incluye a todos en casi todas las edades.
La idea de Cortina y Lorda, además, es reiterar lo hecho en años anteriores, cuando viajaron al interior provincial para campañas de detección de la miopía en los más chicos. “El año pasado fuimos a la Escuela Hogar de Utracán y se generó algo hermoso, llevamos algunos regalos y terminamos jugando al fútbol con los chicos. Es algo que te llena, te moviliza; que te permite salir de este mundo diario y conectar con otras cosas. Y además porque cuanto más temprano se detecta la miopía, más sencillo se resuelve”.