El resurgir del metal

Industrias El Trébol estuvo por cerrar sus puertas pero dos jóvenes empresarios se hicieron cargo y hoy tienen 45 empleados. Construyen estructuras metálicas e implementos agropecuarios que se venden, desde General Pico, a La Pampa y a otras provincias.
El ruido que emerge del enorme galpón es inconfundible. La amoladora hace su trabajo y los cascos de los operarios se mueven hacia el paso siguiente de la producción. Es una jornada común en una fábrica pampeana y la actividad es constante. Aunque no hace mucho el silencio y la desesperanza era lo único que se respiraba en El Trébol, la empresa metalúrgica que supo escapar a tiempo del candado definitivo.
“Es una industria con más de 35 años de trayectoria, pero su anterior dueño, Carlos Schaab, sufrió los vaivenes económicos del país, también la competencia desleal en el rubro con el trabajo que hacen en la colonia menonita, y comenzó a prescindir de los empleados. Estaba a punto de cerrar las puertas y en 2015 nos fue a ver para ofrecernos si nos queríamos hacer cargo. Lo analizamos y le dimos para adelante”, resume Eduardo Ferreyra (42) sobre la decisión que hace algo más de dos años adoptó junto a su socio Rodrigo Domínguez (40).
Ferreyra, contador, y Domínguez, licenciado en Comercio Exterior, no tenían ninguna experiencia vinculada a una metalúrgica pero vieron que la empresa era viable, que había una salida. Y decidieron apostar.
“En ese momento habían quedado solo tres empleados. Nosotros lo que hicimos fue estudiar el mercado y a partir de eso proyectar hacia dónde íbamos a apuntar. Empezamos a traer gente, repatriamos a empleados que estaban antes y que tenían una gran capacidad, porque es clave esa mano de obra calificada. Compramos herramientas nuevas, sumamos tecnología. Es decir, invertimos muchísimo y en 2016 tuvimos muy buenas ventas, eso nos permitió arrancar”, aseguró Ferreyra sobre la planta que se ubica sobre la ruta provincial 1, en la salida de Pico hacia Dorila.
El camino que parecía despejado, de pronto encontró piedras. Especialmente una: el parate en las ventas durante el verano 2016-17. “Hubo un bajón muy grande desde diciembre a febrero, y lo tuvimos que soportar. Nos salió muy caro porque todo lo afrontamos nosotros, pero ajustamos tuercas en la venta y en la producción y en marzo pasado comenzó a moverse de nuevo. Hoy podemos decir que tenemos trabajos tomados hasta febrero, casi marzo”, destacó el empresario piquense.
En expansión.
En El Trébol apuntan básicamente a las estructuras metálicas, pero también construyen silos, norias, galpones, tinglados y otros accesorios para el sector rural. Como complemento, los socios adquirieron hace poco tiempo una empresa en funcionamiento de Rosario que se dedica a fabricar paneles.
“Hicimos un cambio de proyecto y nuestro próximo paso es hacer otra nave de 2.400 metros, junto a la actual que tenemos. Ya hay un crédito de Provincia que está aprobado así que en ese galpón se va a brindar todo lo relacionado a panelería con poliuretano expandido al medio. Esto sirve tanto para galpones como para viviendas particulares. Queremos hacer cosas más modernas e ir profesionalizando la empresa con arquitectos e ingenieros. Hoy tenemos entre 40 y 45 empleados porque hay gente que trabaja en distintas cuadrillas en las obras que levantamos en Pico, en Eduardo Castex, en América y en diferentes ciudades de Neuquén”.
La apertura hacia la provincia vecina le permitió a El Trébol dar un salto importante en su nueva etapa. Y para ello contó con el apoyo del gobierno provincial y del Banco de La Pampa a través del Centro de Negocios que el Ejecutivo pampeano tiene en la capital neuquina.
“En lo particular hice 7 mil kilómetros el año pasado yendo a Neuquén, fue un trabajo de mucha apuesta y por suerte dio resultado. El Centro de Negocios para nosotros fue un acierto, nos abrió un mercado importante. Adoptamos una política de precios muy agresiva, casi sin rentabilidad, porque el objetivo era que nos conozcan. Tenemos un costo un poco más barato que Neuquén y que a la vez es muy eficiente. Y en esa provincia hay dos millones de habitantes, por ende es un mercado mucho más grande que el nuestro”, resaltó Ferreyra.
El empresario destaca que resulta fundamental “el apoyo logístico y de oficina” que se brinda en el Centro de Negocios que La Pampa tiene en la capital neuquina. “Hasta tenemos una secretaria que nos consigue entrevistas. Cuando fuimos por primera vez, éramos muy pocos empresarios y había muchos funcionarios, pero cuando se cumplió un año del Centro fue al revés: había pocos funcionarios y éramos muchos más los empresarios. Ese me parece un dato muy relevante”.
En movimiento.
El Trébol se encarga de todos los procesos de producción: los pisos, las paredes, el transporte. “Compramos todo lo que podemos a las fábricas pampeanas, ése es nuestro lema: proveernos de las cosas que se hacen acá. Llevamos en los camiones todo, junto con las cuadrillas de operarios, y lo armamos en el lugar”.
El 1 de abril de 2016, cuando se hizo el acto oficial de la reapertura de la empresa, en el que estuvo el gobernador Carlos Verna junto a gran parte de su gabinete, los responsables de El Trébol anunciaron la intención de trabajar con profesionales de la Universidad Nacional de La Pampa, con médicos veterinarios y con ingenieros. “Se planteó la posibilidad de producir proyectos llave en mano para criaderos de cerdos, pollos y ponedoras. Y otro objetivo es mantener la innovación de los productos para adaptarse a los mercados provincial, nacional e internacional. Son proyectos y cosas que vamos haciendo todos los días porque lo único claro es que no podés quedarte quieto. Una vez que arrancás con un emprendimiento hay que meterle y meterle. No hay otra”.

El Compre Pampeano
El resurgimiento de Industrial El Trébol tuvo otra pata que Ferreyra se encarga de destacar: el Compre Pampeano. “El Banco de La Pampa es un elemento muy importante para nosotros, y en ese sentido el Compre Pampeano es la mejor herramienta que tenemos los empresarios industriales en la provincia. Trabajamos muy bien con eso, cerramos muchas operaciones y es un plan que realmente funciona”.
El Compre Pampeano es una Línea de Crédito, a través del BLP, que está disponible a solicitud del cliente (puede ser residente o no en la Provincia) que desee comprar a empresas que se encuentren inscriptas en el registro de productos pampeanos. La tasa está bonificada.
En tanto, el plan que idearon los socios de la firma incluye la reinversión de las utilidades. “Nuestra idea es reinvertir todo en los primeros cinco años, adquirir maquinaria, sumar tecnología. Nos volcamos más hacia las estructuras como galpones, nos parece más interesante ir por ese lado porque se busca la innovación. Aportar nuevas posibilidades al mercado”.