Carnes: el desafío de liderar la oferta a nivel global.

Los especialistas de las cadenas de carnes coincidieron que los países del Mercosur tienen la gran oportunidad de aprovechar el aumento del consumo de proteína de los países asiáticos, especialmente China, para proveerlos de carnes.

La región es una de las pocas del mundo para atender la creciente demanda actual y futura de esos países. Así se expuso en el encuentro que organizó la Cátedra de Agronegocios de la Facultad de Agronomía de la Universidad: Seminario Mercosur y Asia en 2030, el desafío de liderar la oferta de carnes a nivel global.
La transformaciones económicas mundiales que -entre otras naciones- están experimentando algunas economías de Asia que impulsan a los pobladores rurales a trasladarse a la ciudad, con el consabido cambio de hábitos alimentarios, dejando atrás el consumo de cereales por proteína animal, han generado cambios estructurales en la demanda de alimentos. Esto puede significar un cambio en el paradigma de las exportaciones de proteínas de nuestra región, dejando atrás la soja, para pasar a vender carne. En ese contexto, los países fundadores del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) tienen el mayor potencial para producir esas carnes, a partir de sus excedentes de granos, la disponibilidad de pasturas y tecnologías apropiadas.

El lugar y el momento.
En la apertura del Seminario, el decano de la FAUBA, Rodolfo Golluscio, destacó que la universidad es el ámbito donde se puede dar el debate de ideas sobre este tema e incentivó a generar nuevos destinos para los alimentos.
El ingeniero Fernando Villela, director del Seminario destacó con marcado optimismo que "estamos en el país adecuado en el momento adecuado" y que ante este nuevo escenario de nuevos y más consumidores, debemos decirnos "hagámoslo nosotros".
Vilella realizó una recorrida por el escenario mundial y futuro. Entre los puntos más importantes, destacó que en China, en los últimos años, se redujeron las tierras cultivables y la población está pasando de ser rural a urbana y cambia su dieta, situación que la hace un potencial comprador de nuestras carnes.
Con respecto a cómo debería posicionarse nuestro país ante la nueva realidad en el mundo y sobre todo en estos países de Asia, Vilella fue categórico: "Debemos ser el supermercado del mundo, no el granero del mundo. Y coincidiendo con el decano

Políticas públicas.

Golluscio señaló que "hay que generar políticas de estado". Detalló algunos puntos que juegan a favor para los países productores de proteínas: en los últimos 50 años, creció la población, creció la población urbana, aumentó la clase media y la producción de alimentos creció sustancialmente, merced al aumento de la población. Y destacó como dato importante que "crecieron los grupos alimentarios con mayor densidad nutricional".
Por su parte, también marcó algunos de los problemas más tangibles de alimentación a nivel mundial: mil millones de personas no accede a los alimentos y paradójicamente, 2000 millones sufren de sobrepeso.
Acerca de nuestra región, Vilella enfatizó que Sudamérica es el lugar ideal para abastecer a la población mundial por su amplia disponibilidad de recursos, refiriéndose al suelo, al agua y a los avances en la ciencia y la tecnología. "Argentina tiene 10 veces más agua que China y 7 veces más de suelo por habitante".

Sumar calidad.
En un panel integrado por técnicos del IPCVA y auspiciado por esta entidad se explicó como los países asiáticos, especialmente China, Vietnam y Hong Kong han mejorado y diversificado la compra de proteína animal. También citaron qué evolución tendrán los principales productores y exportadores mundiales de carnes para atender esa demanda.
Miguel Jairala, analista económico, dijo que, según proyecciones de FAO, la producción mundial de carne bovina crecerá significativamente en los próximos diez años y destacó cómo evolucionará en cada país. Indicó que, en la Argentina, se producirá un crecimiento, pero no lo suficiente; que Brasil estará lejos de alcanzar el techo y que tanto Estados Unidos como Canadá mostrarán un estancamiento, al igual que Europa, cuya producción se ajustará marcadamente a su consumo interno.
En las proyecciones, mostró que Estados Unidos necesitará importar carne de manufactura y que China aumentará su producción, pero no a los mejores niveles. También crecerá India, que tiene el stock bovino más grande del mundo pero muy poco aprovechado por sus restricciones religiosas al respecto.

56 por ciento más.
Por su parte, Jorge Torelli, director del IPCVA, aseguró que "el mundo está cambiando y China también". Indicó que el país asiático "se está abriendo al mundo porque necesita alimentos ya que están incorporando habitantes con mayor poder adquisitivo que se urbanizaron". Agregó que hoy Asia tiene un nivel demográfico de 109 habitantes por kilómetro cuadrado y América solo 28,2. "Tenemos la materia prima que el mundo necesita", destacó y agregó que, según proyecciones de FAO, en la zona de Asia del Pacífico, de 2014 al 2021, habrá un 56% incremento de la demanda de alimentos.
Torelli puso especial énfasis en destacar los cortes de carne que suele consumir China: garrón y brazuelo (en la Argentina utilizadas para el puchero y cocciones largas), tortuguita y cuello. Aunque este año sumaron otros cortes, como el bife ancho, marucha, bola de lomo, bife angosto, nalga carnaza y peceto.

Tema fletes.
Sin embargo, sostuvo que todavía hay cosas por resolver en el comercio a esas zonas de Oriente como por ejemplo el tema del flete ya que un buque demora entre 60 y 120 días y que eso puede perjudicar el envío de carnes. Se está evaluando la posibilidad de utilizar los puertos chilenos como alternativa para no usar, como en algunos casos, el canal de Panamá. Contó que en China también hubo algunos cambios en comercialización y logística ya que antes Shangai era el principal puerto y ahora se está llegando a los puertos del Norte de China, e incluso hay consultas de provincias alejadas del litoral marítimo.

Más porcinos.
Daniel Fenoglio, presidente de Cabaña Argentina -uno de los más importantes criaderos y frigoríficos porcinos argentinos y ganador de numerosos premios por la calidad de sus productos- abrió las disertaciones del Panel de Carne Porcina.
Fenoglio rescató la idea que la producción porcina es la mejor socia del despegue exportador de la carne bovina al afirmar que la Argentina debería exportar más de estos cortes de calidad aprovechando la gran demanda internacional, cubriendo el mercado interno con carne porcina, cuyo consumo debería fomentarse aún más. Además recalcó que tanto en ambos sectores de la producción cárnica, "para tener buena exportación es bueno tener un mercado interno sólido".
Haciendo un rápido paneo por la geografía mundial, Fenoglio comparó el índice de cerdo por hectárea en distintos sitios. "En China, es de 6,48; en Europa, 2,38 y en la Argentina, 0,12. Tenemos mucho lugar para la producción", señaló.

Agenda común.
Resolver el eterno dilema de cómo compatibilizar el consumo interno y la exportación, especialmente de los cortes bovinos, debería resolverse con un diferenciación de precios entre las distintas carnes, especialmente la vacuna que debería valer bastante más que la porcina y la aviar. En la Argentina, si bien la carne roja vale más, la diferencia con la porcina parece no ser la adecuada si se la compara con lo que pasa en el resto del mundo.
A esta conclusión llego el Ing. Agr. Javier Preciado Patiño, director periodístico del Semanario Infocampo, quien en su presentación en el Seminario, trazó un panorama acerca de cómo fue evolucionando el consumo de la carne tanto en el mercado interno como en las exportaciones, un tema que, según consideró, es el dilema que más cuesta resolver en la Argentina.

Redacción