El crecimiento profesional dentro de una institución

EXTENSION: JOVENES INVESTIGADORES DEL INTA LA PAMPA - SAN LUIS.

Ellos son ingenieros agrónomos, veterinarios, biólogos, ingenieros en recursos naturales y llevan adelante sus primeras experiencias profesionales en la institución, a partir de su participación en proyectos de investigación y extensión.
Redacción
Un grupo de jóvenes investigadores dedicados a diferentes temas vinculados al sector agro-ganadero, cuentan en esta nota sus principales actividades y su visión acerca de esta generación en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria. Todos comparten sus ganas de crecer y seguir capacitándose.
En el Centro Regional La Pampa – San Luis del INTA trabajan muchos jóvenes profesionales que dan sus primeros pasos en la institución. Obtuvieron becas del INTA o fueron contratados para sumarse a diferentes proyectos de investigación. Hace algunas semanas todos pudieron conocerse en un taller de “Metodologías aplicadas a extensión y experimentación” que organizó la institución y que estuvo a cargo del ingeniero Francisco Babinec.
Allí, el director del Centro Regional, Néstor Stritzler, explicó: “todos los presentes tienen un vínculo con la institución, la idea es generar un espacio para que se conozcan, y que sepan en que está trabajando cada uno”. Y agregó: “nos interesa además fortalecer lazos que tengan que ver con la extensión y la investigación”.
Los asistentes, procedentes de las Estaciones Experimentales de San Luis y Anguil, y de distintas Agencias de Extensión Rural dependientes, tuvieron espacio para presentar al grupo sus experiencias, temáticas de trabajo y las dificultades que enfrentaron desde que ingresaron a la institución. Podemos encontrar en el grupo diferentes clases de profesionales, dedicados a distintos focos de estudio.

Daniela Ortiz.
Daniela Ortiz tiene 31 años, es licenciada en Química con orientación en alimentos, recibida de la Universidad Nacional de La Pampa (UNLPam). Cuenta sobre los inicios en la institución: “Mi vínculo con INTA empezó desde muy temprano, siendo estudiante, empecé a colaborar con el grupo de Sanidad Animal mediante un vínculo con la facultad, en el 2013 ingreso formalmente al INTA con una beca de formación de iniciación, la beca incluye una adaptación en el lugar de trabajo. Y ahí comienzo a trabajar con el grupo de Nutrición Animal y Calidad de Productos. La beca en un principio era para hacer una evaluación química, física y organoléptica de carnes de la región, se planteó un ensayo con la Agencia de Extensión de INTA Guatraché y fue una experiencia totalmente productiva. Además, fue una vinculación con la escuela agrotécnica, ellos llevaron a cabo el armado de los corrales, y el cuidado de los animales. Nosotros hicimos el diseño experimental, y controles, junto con mi director que es Aníbal Pordomingo (coordinador del Programa Nacional de Producción Animal de INTA)”.
Una vez que concluyó ese ensayo, Daniela llevó adelante una serie de análisis, por los que utilizó laboratorios de otra sede de INTA y hasta realizó una pasantía sobre la temática para profundizar sus conocimientos. Hoy en día, desde 2015, la licenciada en química se encuentra realizando un Doctorado en Agronomía. Asegura que haberse introducido en un campo de la investigación no tan cercano a su área de estudio le resultó “todo un desafío” y destaca los múltiples aprendizajes que ha adquirido en la institución y la ayuda de sus compañeros.

Ariel Hurtado.
Ariel Hurtado es médico veterinario, tiene 29 años, y también es egresado de la UNLPam. Recientemente comenzó a trabajar en el INTA de Anguil con el Doctor en Veterinaria Daniel Bedotti. Su vínculo surge a través de la Red de Recursos Genéticos de la institución, y específicamente trabaja en el Plan de Gestión Red de Recursos Zoogéneticos. “Mi trabajo con la Red es colaborar en la actualización de documentación de la página web y con Daniel Bedotti colaboro en los trabajos de investigación vinculados a la caracterización de la cabra colorada, una raza propia de la provincia”.
El trabajo de campo realizado por Ariel abarca el oeste pampeano, puntualmente las zonas de Santa Isabel, La Humada, Chos Malal y Colonia 25 de Mayo. El seguimiento de productores y el vínculo con otras instituciones y agencias de la entidad, es parte de su trabajo. “Nosotros además de ir a recolectar datos para realizar el trabajo de investigación, hacemos asistencia técnica, de sanidad, y eso es muy importante”, señala el investigador, quien aspira en un futuro a realizar una maestría.

Santiago Lorenzo.
Otro caso es el del ingeniero agrónomo de 29 años Santiago Lorenzo, quien posee una beca INTA-Conicet y trabaja en la Estación Experimental de Villa Mercedes (San Luis). Cursa un doctorado en el que analiza el transporte de sales, agua y sedimentos en la Cuenca del Morro. “Es una temática que está generando mucha incertidumbre en la zona, es producto de un desequilibrio hidrológico, cambio de uso del suelo, cambio climático. Este río ha elevado los niveles freáticos en las zonas bajas de la ciudad, muchas tienen el problema de tener el agua casi en superficie”, explicó.
Sobre su opinión de lo que implica la formación para los jóvenes, sostuvo: “Hay que poner todo de uno y esforzarse por una carrera, aunque cueste en un principio adaptarse. También es bueno apostar a seguir capacitándose”.

Daiana Huespe.
En La Pampa, la joven ingeniera agrónoma Daiana Huespe, quien trabaja desde este año en la Agencia de Extensión de General Acha. “La Agencia tiene una zona de influencia grande, que va desde el oeste de La Pampa, hasta parte del este, así que hay mucho trabajo y se necesita del trabajo en equipo para poder realizar todas las actividades que vayan surgiendo”, señaló Daiana, y añadió: “El INTA es una institución con prestigio y da la posibilidad de formación, para mí eso es fundamental como profesional, para estar actualizada y seguir capacitándome”, añadió. (Fuente: Andrea Lagomarsino, área Comunicación, INTA)

El ProHuerta también
ProHuerta, desarrollado por el INTA y el Ministerio de Desarrollo Social, promueve el desarrollo de huertas y granjas para mejorar la calidad de los alimentos de la población y promocionar la alimentación saludable. En éste trabajan a diario jóvenes profesionales que se inician en el área de la extensión y apuestan a seguir formándose por medio de carreras de posgrado. Hugo Villanueva es médico veterinario de la Agencia de Extensión Rural INTA de la localidad de Unión, San Luis. Ingresó a la institución mediante el programa, en el que se desempaña realizando diversas actividades, como por ejemplo coordinando un Grupo de Abastecimiento Local (GAL) de la zona de Fortuna (San Luis). Los GAL son la nueva herramienta que ofrece ProHuerta a nivel nacional para potenciar las capacidades de trabajo de los pequeños y medianos productores, con énfasis en la economía social. En un futuro, Hugo planea realizar una maestría y continuar en el programa con el trabajo de extensión”. “Es muy importante que una institución como INTA llegue a la zona del sur de la provincia. Captamos no solo necesidades de ganadería y agricultura, sino también sociales, vinculadas a la educación, la salud, la comunicación, entre otras”, expresó el veterinario de 29 años.