El girasol creció un 6 por ciento

PRODUCCION DE LA CAMPAÑA 2017/18 ALCANZO 439.230 TONELADAS EN LA PAMPA

Las recolecciones de lotes tardíos implantados con girasol en La Pampa allá a fines de marzo y comienzos de abril, permitieron finalizar una cosecha a nivel provincial muy aceptable habida cuenta de los problemas por falta de agua en algunas regiones.
JUAN JOSÉ REYES
Ya se tienen los datos oficiales de la cosecha de girasol finalizada en marzo en La Pampa. Aquella fue 6% más alta que la campaña anterior, según el Ministerio de Agroindustria, pero con resultados dispares en distintos ejidos. Los lotes del norte fueron los mejores como siempre, liderados por el departamento Catriló con 123.480 toneladas y Quemú Quemú con 98.960 toneladas, con un rinde medio de 24 QQ/Ha, permitiendo cosechar un volumen de 439.230 ton toneladas. En el país se llegó a los 3.500.000. Solo los lotes tardíos en el sur provincial mermaron en su potencial de rendimiento como consecuencia de una mayor exposición al déficit hídrico durante etapas críticas de floración y llenado de grano que no pesaron tanto como en zonas del cuadrángulo noreste, pero sí en la zona centro-sur.
Hoy, el 50 por ciento del girasol se siembra entre el sudeste y el sudoeste de Buenos Aires, un 20% en el oeste de Buenos Aires y La Pampa, y el resto en el NEA. Estas son las tres áreas agrícolas estratégicas y en comparación con rindes de soja, el girasol siempre tiene un margen bruto superior por hectárea. En el ambiente donde la soja supera al girasol en más de 8 qq/ha, la soja comienza a ser una alternativa de mejor rentabilidad, pero algo comenzó a cambiar en La Pampa en pos de volver a épocas de antaño, cuando se superaba el millón de toneladas anualmente. Mucho dependerá de aspectos como la rotación; la necesidad de salir a verdeos y pasturas, el enmalezamiento y la distancia de los fletes.
Todo ha mejorado, sin embargo el girasol tiene aún la desventaja de que los rastrojos son más sucios, baja la cobertura de precios y poca fluidez en los mercados futuros. El productor pampeano ha logrado mejorar las dificultades de almacenaje con el uso del silo bolsa aunque en el caso del girasol sigue siendo el más difícil de almacenar, pero en sin dudas que la menor adaptación a la siembra directa ha generado la ida del productor a la soja, pues en el girasol la genética no ha avanzado como en soja y maíz.

Distribución espacial.
Las recolecciones de lotes tardíos implantados con girasol en La Pampa allá a fines de marzo y comienzos de abril, permitieron finalizar una cosecha a nivel provincial muy aceptable habida cuenta de los problemas por falta de agua en algunas regiones. No obstante, las buenas productividades en la zona norte, que mantuvieron la humedad en piso, lograron compensar dicha merma y ubicar al rinde medio 0,4 qq/Ha por encima del ciclo previo.
La mayor producción se dio en departamentos como Catriló con 123.480 toneladas en 44.100 hectáreas y un rendimiento de 28 qq/Ha; en Quemú Quemú con 89.960 toneladas en 34.600 hectáreas y un rendimiento de 26 qq/Ha, y finalmente Atreucó con 84.000 toneladas en 33.600 hectáreas y rendimientos de 25 quintales por hectárea.
Le siguen el departamento Capital con 34.200 toneladas y Maracó con 30.150 toneladas. En menor medida, Rancul donde se arribó a las 18.240 toneladas; Realicó con 16.560; Chapaleufú con 15.960; Toay con 8.400; Conhelo con 7.700 y Utracán con 5.600.
En el resto de la provincia se recolectaron 59.920 toneladas más hasta conformar las 439.230 toneladas finales de producción recolectada, un 6 por ciento por encima de la campaña anterior (2016/17) muy afectada por las inundaciones del norte provincial.

Enemigo al acecho.
No solo la soja ha sido un enemigo del girasol por los niveles de productividad que han alcanzado con los organismos genéticamente modificados. Otro, por no decir el principal, es la plaga de palomas en La Pampa. Con el paso del tiempo, la tenacidad y a la vez la irregularidad de sus ataques han desconcertado a los productores, llevando a que algunos de ellos se resignen a no sembrarlo. Afortunadamente, el conocimiento sobre el problema ha dado lugar a ensayos de diversas técnicas y tecnologías para mitigar los daños. El uso de defoliantes para acortar el tiempo de exposición del cultivo frente a la plaga y la puesta en marcha de diversas estrategias de acuerdo a la escala del cultivo demostraron muy buenos resultados en distintas zonas del norte, pero las pérdidas en la trilla llegan a alcanzar hasta los 100 kilos por hectárea, siendo el cabezal el responsable por el 60% de esa cifra. Lo concreto es que aunque algunos productores del norte y centro de la provincia todavía sufren las secuelas que dejó la última sequía, al analizar los números que dejó la campaña gruesa, aparecen algunas enseñanzas. Una de ellas es la ventaja y conveniencia de incluir dentro del portfolio de cultivos, si bien aquí en la provincia siempre lo fue hasta el advenimiento de la soja, al girasol.
En términos comparativos, tuvo una actuación superior a su competidora, tanto en rendimiento como en superficie perdida. Esa es la razón por la cual la producción de pellets y expellers de la oleaginosa siguen siendo estratégicas en toda la zona.

Aceite de girasol y el dólar.
El dólar se ha fortalecido en el mundo y quienes cosecharon en marzo y abril y lo han guardado, con el valor de la moneda nacional devaluándose han hecho su agosto. La combinación de un comprador (devaluado) que trata de pagar menos y vendedores hambrientos de divisas conduce a un resultado bajista del girasol a futuro, no así para el aceite que sigue siendo uno de los más caros en los mercados aceiteros más conocidos.
El precio promedio mensual a fines de junio en valores FOB del girasol fue de 352 dólares por tonelada en la Bolsa de Cereales y en el mercado internacional de Rotterdam, el tan preciado aceite de girasol cotizó por sobre los 710 dólares FOB. En ese sentido, el aceite de girasol es considerado de “excelente calidad comestible” en función de su elevado tenor de ácidos grasos insaturados de carácter oleico y linoleico. Otra cualidad que posee es que puede tolerar temperaturas de más de 30 grados centígrados durante largos períodos. En cambio, los otros aceites, al ser expuestos a similares condiciones se oxidan “rápidamente” cuando son expuestos a estas condiciones, en las cuales se lleva a cabo un proceso conocido como hidrogenación. Los aceites hidrogenados son aquellos que incrementan el denominado colesterol malo, muy asociado a las enfermedades cardiovasculares, de ahí la importancia que está tendiendo el mundo la vuelta a su gran consumo. Estiman que nuestro país exportará en el presente ciclo un total de 820 mil toneladas de aceite de girasol, consolidándose como el cuarto productor mundial de la oleaginosa, en el marco de un contexto internacional que se presenta de manera “favorable” para comercialización de esta oleaginosa, ubicándose solo detrás de Ucrania, Rusia y la Comunidad Europea.